miércoles, 26 de enero de 2011

El Buscón


El buscón

Francisco de Quevedo

Pablos es un segoviano hijo de Clemente Pablo, un barbero ladrón y de Aldonza de San Pedro, una bruja. Entra a la escuela, donde conoce a don Diego Coronel, hijo de un caballero. Después de que todo el pueblo lo juzgara por la condición de sus padres entra al servicio de don Diego, cuyo padre decide mandarlo a estudiar con el licenciado Cabra, un clérigo avaro que los mata de hambre. Salen de allí delgadísimos y enfermos después de que el padre de don Diego oiga los rumores de la muerte de un compañero suyo. Don Diego es enviado a Alcalá de Henares, a acabar los estudios y Pablos lo acompaña como sirviente. Allí Pablos es víctima de las novatadas de los estudiantes, y se vuelve experto en engañar a los demás para conseguir lo que desea. Poco después don Alonso le pide a su hijo que vuelva a Segovia sin Pablos ya que ha oído de sus travesuras. El tío de Pablos, que era verdugo, le informa a éste que ha tenido que ahorcar a su padre, que ya en la horca se portó como el más valiente; y que su madre está presa en la Inquisición de Toledo, y probablemente será quemada en un auto de fe. Le dice que vuelva a Segovia, para cobrar la herencia y aprender el oficio de verdugo. Pablos decide entonces volver a Segovia.

Pablos viaja de Alcalá de Henares a Segovia y por el camino se encuentra a gente muy extraña, como un loco, un maestro de esgrima loco, que parece muy valiente pero es un completo cobarde, clérigo viejo, un soldado matón y un ermitaño en un borrico. Con estos dos últimos llegan a la posada en Cercedilla y el ermitaño les gana, haciendo trampas en el juego. Luego se encuentran con un genovés rico. A la entrada de Segovia, ve a su padre al borde del camino, muerto y descuartizado. Llega donde su tío, pero no se hace verdugo, sino que recoge su herencia y se decide marchar a Madrid.

Cuando llega a Madrid un hidalgo que se encontró por el camino le presenta a un grupo de pícaros y rufianes, con los que vive. Delatado el grupo, los detienen y llevan a la cárcel. Logra salir después de sobornar a mucha gente. Va entonces a una posada, donde se hace pasar por rico, para poder casarse con la hija de los dueños, pero es descubierto por su antiguo amo, don Diego y acaba apaleado. Se va entonces a Toledo donde nadie lo pude reconocer. Allí se une a una compañía de cómicos, en la que destaca haciendo y malvados. Después de dejar la compañía, se hace compañero de unas monjas, aunque acaba huyendo de ellas. De Toledo pasa a Sevilla, donde se gana la vida haciendo trampas y engañando. No obstante, acaba teniendo un incidente con la ley y tiene que acogerse a la iglesia. Estando en la iglesia, se hace amigo de “la Grajal”, que le propone ir a las Indias, a ver si mejoraba su suerte. Pero al acabar dice que su suerte no ha mejorado.

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