jueves, 19 de mayo de 2011

EL SÍ DE LAS NIÑAS

Todo comienza cuando Don Diego y Doña Irene pretenden casar a Don Diego con la hija de Irene, Doña Francisca. A pesar de la gran diferencia de edad entre ambos, ya que Doña Francisca acababa de cumplir los dieciséis años de edad, Don diego tenía en torno a los sesenta. Don Diego y Doña Irene era lo que querían, y parecía que Doña Francisca también, pero solo lo aparentaba para no decepcionar a su madre (que siempre le decía que toda buena hija siempre tiene que hacer lo que su madre le dice) , ya que se había enamorado de un hombre de no tan lejana edad en Guadalajara. Pero cuando todo parecía perdido, el amante de Doña Francisca se apareció por la posada en la que todos estaban; que tras haber recibido una carta de Doña Francisca diciéndole dónde se encontraba e informándole de lo que iba a ocurrir, se acercó a verla. Pero resulta que el amante secreto de Doña Francisca, llamado Don Carlos, es el sobrino de Don Diego, que nada más verle le mandó marchar debido a que Don Diego estaba enfadado con él, porque su sobrino le había engañado. Como Don Carlos tuvo que marchar tan repentinamente, no pudo hablar con Doña Francisca, la que se llenó de tristeza y de odio a Don Carlos pensando que se había marchado abandonándola. Pero Don Carlos hizo llegar una carta a Doña Francisca diciendo lo que le había ocurrido, que su prometido Don Diego era su tío, que él le había mandado marchar... Pero esa carta fue descubierta por Don Diego antes que por Doña Francisca. Nada mas enterarse Don Diego de todo lo que estaba ocurriendo, fue a buscar a su sobrino Don Carlos antes de que este marchara, para pedirle explicaciones sobre la carta. Don Carlos, le contó toda la historia. Que en el regreso a Zaragoza donde este vivía tras su nombramiento de teniente, su acompañante quería parar unos días en Guadalajara para visitar a una pariente, en esos días conoció a Doña Francisca. Pasó el tiempo hasta que se enamoraron, pero luego se enteró de que se había prometido por el gusto de su madre. Más tarde recibió otra carta en la que le decía donde se encontraba, y nada mas leerla partió de su casa a visitarla, y que el resto ya lo sabía. Después de queDon Diego escuchara todo, a pesar de no quererlo, pensó que debía juntar a las do spersonas que sí se tenían que casar. Lo que llenó de felicidad a los dos amantes.

Ignacio Blanco Prendes 3º B Nº4 4º Informe

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