lunes, 2 de mayo de 2011

Que poca prisa se da el amor


Alejandro se tiene que quedar todo el verano en su casa, solo, y estudiando porque ha suspendido la selectividad. Su madre contrata a Maite, para que le ayude en las tareas de casa. Va ayudarle los lunes, miércoles y viernes de 10:00 de la mañana a 14.00 de la tarde. Javi su amigo le hace una visitas, ven juntos unas películas y hablan de sus cosas.

A medida que va pasando el tiempo, empieza a sentir algo especial por Maite, aunque no lo quiera reconocer. Lo que más le fastidia es que Maite tenga novio: Lucas, porque según él es un bicho raro. Maite también empieza a sentir algo especial por Alejandro, pero tampoco lo reconoce y además está a punto de dejarlo con su novio. En las mañanas que Maite va a casa de Alejandro a trabajar, tanto él como ella no paran de vigilarse el uno al otro, entonces se dan cuenta de que están enamorados. Maite termina definitivamente con su novio, y Alejandro se alegra de esa noticia. Alejandro y Maite quedan varias veces para verse, pero debido a circunstancias ridículas, no se pueden ver.

A Alejandro le llaman sus padres para decirle que vuelven a Madrid por un asunto de trabajo de su padre. Le proponen que si se quiere ir con ellos de regreso a la playa, pero él dice que no, que aún no ha estudiado lo suficiente para la selectividad. Cosa que es mentira, porque quiere quedarse para estar cerca de Maite. Cuando Maite termina sus tareas en casa de Alejandro, éste le dice que estaba muy guapa, y ella le contesta que él estaría más guapo con la boca cerrada. Señal de que ella estaba enfadada con él. Alejandro se decide a llamar a Maite para pedirle disculpas y decirle que la quiere, y después de una conversación muy embarazosa, se declaran los dos. Después quedan para verse y definitivamente se encuentran el uno al otro, se besan y se quedan viendo juntos una apuesta de sol.

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