jueves, 19 de enero de 2012

POESIA ESPAÑOLA SIGLO XVI


La poesía española

en el “Siglo de Oro”

(Siglo XVI)






                                                     Por: Enrique Arango Zuazua.




NOTA,- En el presente trabajo se pueden advertir algunas incorrecciones gramaticales, las cuales se deben a que los fragmentos poéticos que se incluyen son copia literal de las distintas ediciones utilizadas para su realización.
Introducción:

Se llama “Siglo de Oro” a la época enmarcada entre los siglos XVI y XVII, durante la cual coincidieron el declive progresivo del Imperio Español y la mayor fuerza creativa, tanto literaria como artística, que se dio en España en toda su historia, para envidia de todo el mundo.

En lo político, el siglo XVI está marcado por el reinado de los llamados “Austrias Mayores”, es decir el emperador Carlos V y su hijo Felipe II, en los cuales el Imperio Español alcanzó el máximo auge en todo el mundo, como bien apostilló el propio rey Felipe  al decir que “en sus dominios no se ponía el Sol”.

Esta hegemonía trajo, sin embargo, multitud de conflictos tanto internos (rebelión de los comuneros en Castilla) como externos (continuas luchas contra Francia, Inglaterra, Portugal, el Islam) lo que debilitó las arcas de la nación y dio origen a la decadencia en el siglo siguiente.

En el terreno artístico el siglo XVI supone la entrada del primer Renacimiento en España. En la arquitectura con los estilos: Plateresco, Cisneros, Purista y Herreriano. En la escultura sobresale la figura de Alonso de Berruguete. Y en la pintura destacan Pantoja de la Cruz, Luis Morales y Sánchez Coello y, sobre todo, el Greco a caballo entre los siglos XVI y XVII.

En el campo literario, si bien este trabajo se va a ceñir a la poesía española durante los siglos XVI y XVII, es necesario empezar por un poeta que, aunque su vida se desarrolló durante el siglo XV, su obra tal vez pueda ser considerada como la mejor composición poética española de la historia, nos estamos refiriendo a:






 Jorge Manrique
Biografía:

Nace Jorge Manrique en el pueblo de Paredes de Nava (Palencia) a mediados del siglo XV. Su vida es típica de un caballero de su época. Muy metido en política, y siendo partidario de Isabel la Católica, intervino en numerosos actos bélicos que le llevaron a morir heroicamente intentando conquistar el castillo de Garci-Muñoz.

                                                                                                                                   

                                                                                                                                        Retrato de Jorge Manrique,
                                                                                                                                       poeta y soldado que militó en el bando
                                                                                                                                            de Isabel la Católica.
Su obra:

Escribió algunas poesías líricas de gusto trovadoresco, es decir, con temática amatoria y burlesca, pero es con su obra Coplas a la muerte de su padre, donde alcanza tanta perfección que le lleva a ser considerado uno de los mayores poetas de la historia. En esta elegía, compuesta de 40 coplas de pie quebrado, lamenta la inestabilidad de la fortuna, la fugacidad de las glorias humanas y el poder igualatorio de la muerte que no respeta grandezas ni riquezas. Es en las últimas 17 coplas cuando hace un  fúnebre elogio de su padre, el maestre don Rodrigo Manrique. El poema de Manrique posee una majestad y un valor perdurables, hay algo además, que denuncia la proximidad del Renacimiento. Aunque en esta elegía se utilicen ideas y sentimientos comunes, ya expresados por poetas y filósofos anteriores, el autor ha sabido condensarlos con  suprema perfección de forma e insuperable belleza.

La inmortal obra comienza así:

Recuerde el alma dormida
avive el seso y despierte
contemplando
cómo se pasa la vida
cómo se viene la muerte
tan callando;
cuán presto se va el placer
cómo después de acordado
da dolor,
cómo a nuestro parecer
cualquiera tiempo pasado
fue mejor.

Pues si vemos lo presente
cómo en un punto se es ido
y acabado,
si juzgamos sabiamente,
daremos lo no venido
por pasado.
No se engañe nadie, no,
pensando que ha de durar
lo que espera,
más que duró lo que vio
porque todo ha de pasar
por tal manera.
Nuestras vidas son los ríos
que va a dar a la mar,
que es el morir;
allí van los señoríos
derechos a se acabar
y consumir;
allí los ríos caudales,
allí los otros medianos
y más chicos,
y llegados, son iguales
los que viven por sus manos
y los ricos. […]
La literatura española del siglo del XVI supuso la aparición de la primera gran novela española titulada: Vida del Lazarillo de Tormes. También se cultivaron otros géneros como el pastoril con Montemayor y Gil Polo y los libros de caballerías con la obra Amadís de Gaula. En la poesía, muchos y grandes fueron los poetas que con sus composiciones dejaron una profunda huella en la literatura no solo española, sino también en la literatura universal. Como sería imposible mencionarlos a todos, sin hacemos una pequeña selección de los que son auténticamente imprescindibles para cualquier antología que del siglo XVI se hiciese, estos serían los más importantes:


Garcilaso de la Vega

Biografía:

Nace en Toledo y muere muy joven al resultar malherido en el asalto a la fortaleza de Muy en la Provenza francesa, formando parte del ejercito de Carlos V. Fue un valeroso guerrero y apasionado hombre de letras que él mismo se describió como:

tomando ora la espada, ora la pluma…

En su obra poética, Garcilaso continúa con la moda que en España introdujera su amigo Juan Boscán de las formas de la poesía italiana como eran: el endecasílabo, el soneto, el terceto, la lira y los versos sueltos.

El tema único de su obra lírica está marcado por el amor que siente, sin ser correspondido, por una dama portuguesa.


Posible retrato de Garcilaso de la Vega
Su obra:

Por encargo de un amigo compuso la canción A la flor de Gnido, donde introdujo la lira, palabra que figura en el primer verso de esta composición:



Título: A la flor de Gnido (fragmento)

Si de mi baja lira
tanto pudiese el son, que en un momento
aplacase la ira
del animoso viento,
y la furia del mar y el movimiento;

y en ásperas montañas
con el suave canto enterneciese
las fieras alimañas,
los árboles moviese,
y al son confusamente los trajese
no pienses que cantado
sería de mí, hermosa flor de Gnido
el fiero Marte airado,
a muerte convertido,
de polvo y sangre y de sudor teñido;

ni aquellos capitanes
en las sublimes ruedas colocados,
por quien los alemanes
el fiero cuello atados,
y los franceses van domesticados. […]






Fray Luis de León

Biografía:

El máximo poeta de la escuela castellana nace en Belmonte (Cuenca). Estudia en Salamanca donde llega a formar parte de su claustro de profesores, algunos de los cuales, por rivalidades y rencillas personales, conspiran contra él tomando como excusa sus opiniones sobre los textos de la Biblia y plasmaron su venganza en una denuncia, por lo que es es apartado de su cátedra llegando a ser encarcelado. Estuvo preso en Valladolid cinco años. Fue al final absuelto y restituido en su cargo, comenzado su nueva andadura docente con la famosísima frase: “Decíamos ayer”.

Aunque el mismo no daba importancia a su obra es, sin duda, uno de los mayores poetas de todos los tiempos. Su obra consta de dos partes: una formada por traducciones de poetas tanto religiosos como profanos y otra formada por composiciones originales. De entre todas ellas destacaremos las siguientes:


Su obra poética:


Título: Noche serena. A Don Loarte (fragmento)

Cuando contemplo el cielo,
de innumerables luces adornado,
y miro hacia el suelo
de noche rodeado,
en sueño y en olvido sepultado,
el amor y la pena
despiertan en mi pecho un ansia ardiente;
despiden larga vena
los ojos hechos fuente,
Loarte, y digo al fin con voz doliente:

“Morada de grandeza,
templo de claridad y hermosura,
el alma, que a tu alteza
nació, ¿qué desventura
la tiene en esa cárcel baja, escura? […]


Título: A Francisco de Salinas (fragmento)

El aire se serena
y viste de hermosura y luz no usada,
Salinas, cuando suena
la música estremada,
por vuestra sabia mano gobernada.

A cuyo son divino
el alma, que en olvido está sumida,
torna a cobrar el tino
y memoria perdida
de su origen primera esclarecida. […]


Título: Canción de la vida solitaria (fragmento)

¡Qué descansada vida
la del que huye el mundanal ruido
y sigue la escondida
senda por donde han ido
los pocos sabios que en el mundo han sido;

que no le enturbia el pecho
de los soberbios grandes el estado,
ni del dorado techo
se admira, fabricado
del sabio Moro, en jaspes sustentado! […]



San Juan de la Cruz

Biografía:

 Discípulo y colaborador de Santa Teresa de Jesús, de la que era veintiséis años más joven, la sigue en sus empresas con una energía y actividad extraordinarias, llevando a cabo la reforma de los carmelitas descalzos fundando varios conventos. Difiere de la Santa en la formación de cada uno. Mientras Santa Teresa poseía escasas letras. San Juan de la Cruz era todo un  humanista, que dominaba el idioma a la perfección y se expresa con el mayor refinamiento de estilo.



Su obra:

Su obra poética es muy escasa reduciéndose a Subida del Monte Carmelo, Llama de amor viva, Noche oscura del alma y el Cántico espiritual, y algunas otras poesías en las que suele glosar temas populares.


Primer plano de San Juan de la Cruz
en una pintura anónima del siglo XVII

Es en el Cántico espiritual, escrito en liras al estilo de Garcilaso, donde la poesía española alcanza su ápice de perfección.  Expresa en él la anhelante persecución que realiza el Alma (la esposa) en pos de su Creador (el amado) hasta lograr la unión mística con él.
Título: Subida del monte Carmelo. Canciones en que canta el alma la dichosa ventura que tuvo en pasar por la oscura noche de la fe, en desnudez y purgación suya, a la unión del Amado.

LA NOCHE OSCURA (fragmento)

En una noche oscura,
con ansias en amores inflamada,
¡oh dichosa ventura!,
salí sin ser notada,
estando ya mí casa sosegada.
A escuras y segura,
por la secreta escala, disfrazada,
¡oh dichosa ventura!,
a escuras y en celada,
estando ya mi casa sosegada. […]


COPLAS DEL ALMA QUE PENA POR VER A DIOS (fragmento)

Vivo sin vivir en mí,
y de tal manera espero,
que muero porque no muero.

En mí yo no vivo ya,
y sin Dios vivir no puedo,
pues sin Él y sin mí quedo,
este vivir, ¿qué será?
Mil muertes se me hará,
pues mi misma vida espero,
muriendo porque no muero. […]






Alonso de Ercilla:

Biografía:
Es un caso excepcional dentro de la literatura española, ya que en ella no es  muy frecuente el cultivo del género épico. Lo que no deja de ser una extrañeza digna de estudio, ya que simplemente con haber cantado las glorias de haber descubierto y  colonizado todo un continente, ya hubiera justificado la creación de una vastísima obra.

Alonso de Ercilla con su poema épico, la Araucana, es la gloriosa excepción.
                                                                      Supuesto retrato de Alonso de Ercilla

En ella describe la conquista del actual Chile, por Pedro de Valdivia, en la que tomó parte. En la obra, tal vez, pesen demasiado los modelos clásicos e italianos, hasta el punto de no lograr transmitir la impresión vivida en aquel mundo virgen en cuya conquista andaba empeñado. En su balance de méritos hay que anotar el espíritu heroico que late en ella, la noble admiración que siente por los enemigos, y muchos pasajes donde Ercilla se muestra como un gran poeta épico.










Su obra:

Título: La Araucana (fragmento)

CANTO PRIMERO

No las damas, amor, no gentilezas
de caballeros canto enamorados,
ni las muestras, regalos y ternezas
de amorosos afectos y cuidados;
mas el valor, los hechos, las proezas
de aquellos españoles esforzados,
que a la cerviz de Arauco no domada
pusieron duro yugo por la espada.

Cosas diré también harto notables
de gente que a ningún rey obedecen,
temerarias empresas memorables
que celebrarse con razón merecen,
raras industrias, términos loables
que más los españoles engrandecen
pues no es el vencedor más estimado
de aquello en que el vencido es reputado. […]





Gutierre de Cetina:

Biografía:

Mención especial merece también este poeta de la escuela petrarquista, que se haría famosísimo con una única composición: el madrigal, dedicado a una hermosa mujer, de nombre llamada Laura Gonzaga, de la que estaba profundamente enamorado:


                        
                                                               Retrato de Gutierre de Cetina
Su obra:
Ojos claros, serenos,
si de un dulce mirar sois alabados,
¿por qué, si me miráis, miráis airados?
Si cuando más piadosos,
más bellos parecéis a aquel que os mira,
no me miréis con ira,
porque no parezcáis menos hermosos.
¡Ay tormentos rabiosos!
Ojos claros, serenos,
ya que así me miráis, miradme al menos.

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