jueves, 7 de junio de 2012


Miguel Amoedo 3ºA

Caballero de Olmedo:
Don Alonso, El Caballero de Olmedo, acude a la famosa feria de Medina y allí se enamora de Doña Inés. Fabia, una celestina amiga de Tello, criado de Don Alonso, ayuda a éste para hacerle llegar su amor a Doña Inés que a su vez ésta está enamorada de Don Alonso. Don Rodrigo, caballero de Medina y pretendiente de Doña Inés, le pide la mano al padre de ésta, Pedro, el cual lo acepta.

Para evitar el compromiso, Inés finge que quiere ser monja, cuya mentira se la cree su padre. Tello y Fabia se introducen en la casa de Inés como sus profesores y actúan de intermediarios en los amores de Doña Inés y Don Alonso.

Durante los festejos que se celebran en Medina en honor al rey Juan II, Don Alonso destaca como buen jinete, incluso salva la vida de Don Rodrigo que estuvo apunto de ser cogido por un toro, Don Rodrigo no es agradecido y planea la muerte de Don Alonso.

Por la noche, después de haberse despedido de Inés, Don Alonso regresa solo a Olmedo, después de haber recibido misteriosos avisos sobre su muerte, a los cuales no les hace caso. Don Rodrigo y sus hombres salen al encuentro y sin darle tiempo a que se defienda disparan contra él, Tello lo encuentra agonizando. Al día siguiente, Tello irrumpe en la audiencia real, y en nombre de los padres de Don Alonso refiere el crimen, acusa a los asesinos y Don Juan ordena que sean decapitados.
La Vida es Sueño:
El rey Basilio, aficionado a la astrología, consulta a los astros sobre el destino de su hijo Segismundo, que acaba de nacer. Los astros predicen que el príncipe humillara a su padre y oprimirá a su pueblo.

Para evitar el cumplimiento de este mal presagio, basilio decide encerrar a su hijo en una torre solitaria, situada en un lugar salvaje y escondido. Segismundo crece prisionero e ignorante de su condición de heredero de un trono, pero un di a el rey duda y se pregunta si los astros habrían tenido razón.

Entonces ordena trasladar a palacio a Segismundo. El príncipe se comportas como los astros habían predicho: ofende, atropella y mata: y como consecuencia de ello es devuelto a la torre.
El pueblo se levanta en armas y lo libera.

Cuando Segismundo vuelve a la corte para ocupar su trono, se comporta como un gobernador prudente y justiciero. De esta manera queda vencido el destino y se proclama el triunfo de la libertad que permite al hombre elegir entre el bien y el mal.

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