lunes, 15 de abril de 2013

La Ilustre fregona

Samuel González Castillo Nº14 3ºB
3ª Evaluación
 
Carriazo se marchó a los 13 años de casa de sus padres. A su regreso, tuvo una calurosa bienvenida por parte de su familia y amigos. Fue entonces cuando entabló amistad con Avendaño, un vecino de su misma edad
Carriazo tenía muchas ganas de volver, y planeó junto con su amigo un plan para (bajo la excusa de ir a estudiar a Salamanca) retornar al lugar que tanto anhelaba. Cuando acompañados por su mayordomo, llegaron a la fuente de Argolas, Avendaño le recomendó irse, que ellos se apañarían y este aceptó.
Entonces marcharon hacia Toledo. Durante el camino oyeron hablar de una hermosa fregona que vivía en la posada del sevillano, causando un enorme deseo de verla en Avendaño. Una vez en la posada mencionada, Avendaño buscó a la muchacha, y de pronto, consiguió su objetivo.
Carriazo le indicó a Avendaño que al día siguiente tenían que partir hacia Orgaz, pero su amigo le pudo convencer para quedarse. Avendaño, empezó a trabajar en la posada y Carriazo trabajó como aguador.
Al poco tiempo Avendaño entregó una carta a la fregona en la que la decía que la quería, y ella la rompió y le dijo que no la quería.
Un día, el corregidor llegó a la posada a las once de la noche preguntando por la ilustre fregona. El huésped le indicó que hacía tiempo, había llegado a la posada una señora enferma y fatigada. Nadie sabía quién era. Una vez en la posada, pidió que cuidaran de su bebé y sacó cuatrocientos escudos de oro y se los entregó a la mujer del huésped. Y tiempo después, dio a luz a una niña. La madre siguió su camino, y pasados algunos días, volvió. Le entregó al huésped una cadena de sin seis eslabones y le indicó que los traería la persona que viniese a por la niña. También cortó un pergamino y le dio una mitad. Dijo que pasados dos años vendrían a por su hija y le pidió que no le dijese a la niña. Y tras darles otros cuatrocientos escudos de oro se fue.
Después de toda esta historia acerca de la fregona, el Corregidor se marchó tras ver los trozos de la cadena y el medio pergamino.
Al día siguiente, llegaron a la posada dos personas, y cuando vieron a la fregona (llamada Constanza) dijeron haber encontrado lo que buscaban. Avendaño vio a su padre y al de Carriazo. Él llamó al huésped y le dijo que venía a quitarle una prenda y que traía unos trozos de una cadena, un pergamino y mil escudos de oro. Él le contestó que la prenda que le quería quitar estaba en casa, y posteriormente llamó al corregidor para recuperar el pergamino y los trozos de la cadena. Los trozos de pergamino juntos, decían: “Esta es la señal verdadera”. El Corregidor preguntó quién eran los padres, a lo cual contestó el padre de Carriazo, que era él su padre, y que su madre ya no vivía
Finalmente, los padres de Avendaño y Carriazo se encontraron con sus hijos, y todos subieron al coche del Corregidor. Posteriormente, Constanza se casará con Avendaño y Carriazo con la hija del Corregidor de Toledo.

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