lunes, 27 de mayo de 2013

El sí de las niñas

El sí de las niñas

Leandro Fernández de Moratín

Don Diego, un rico caballero de 60 años, espera en una posada de Alcalá de Henares la llegada de doña Irene y su hija Paquita, hermosa joven de 16 años, que vienen de Guadalajara.
Doña Irene, viuda y pobre, ha ido allá para sacar a Paquita del convento donde estaba educándose,  contra la voluntad de la joven, aunque no lo manifieste por respeto hacia su madre, la ha destinado a don Diego, quien según su opinión es el hombre ideal para su hija, además de que tal matrimonio solucionaría sus apuros económicos.
Pero Carlos, sobrino de don Diego, oficial culto, valiente y caballeroso, sin que su tío lo supiese y sin que él conociera los planes de su tío, también se ha enamorado de Paquita desde hace tiempo, por lo que se habían seguido viendo por las noches en el jardín del convento, con la complicidad de la criada de la joven, quedando el secreto entre ellos.
Por una carta de Paquita, Carlos se entera de las pretensiones de doña Irene y va a la posada a rescatarla.
Tío y sobrino se encuentran y se reconocen. Ninguno de los dos confiesa al otro los motivos de su estancia en Alcalá. Don Diego se enfada y ordena a su sobrino que se marche a cumplir sus obligaciones militares. Carlos, por respeto, obedece. Pero, en medio de la noche, una carta de Carlos dirigida a Paquita llega por equivocación a manos de don Diego y éste, al enterarse de todo, exige sinceridad a la joven quien le confiesa haber aceptado casarse con él sólo por obedecer a su madre.
Don Diego ordena a Carlos que regrese y más tarde le cuenta todo a doña Irene. Ésta se indigna con su hija, pero don Diego comprende la pasión de los jóvenes y, al darse cuenta de lo ridículo de sus pretensiones ante la juventud de los enamorados, renuncia a sus aspiraciones, une las manos de Carlos y Paquita, y abraza a la que quería hacer su esposa. Culpa de todo este enojoso asunto a la opresión que la juventud padece en manos de padres y bendice a la pareja afirmando que será feliz con los hijos del matrimonio que él ha hecho posible.

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