domingo, 3 de noviembre de 2013

Alejandro Martínez Zuvillaga nº22 3ºB

El cantar del mío Cid

Cantar primero el destierro del Cid

El cid Ruy Díaz de Vivar es enviado de parte de don Alfonso a cobrar los tributos que debían pagarle los reyes de Córdoba y Sevilla. El Cid se entera de que el rey de Granada pretende atacar al de Sevilla. Les envía cartas rogándoles que no ataquen al rey de Sevilla, estos no hicieron caso y destruyeron sus tierras, corrió el Cid en auxilio de el rey de Sevilla, el Cid ganó la batalla  y regresó con los tributos al rey Alfonso.  Surgió la envidia y se empezaron a correr rumores sobre el Cid que obligaron a que el rey Alfonso lo desterrase.  Este parte hacia Burgos con aquellos parientes y vasallos que desean seguirle. Una vez allí manda a Martín Antolínez  llevar a cabo un engaño a los judíos Raquel y Vidas, y de ellos obtienen seiscientos marcos. El Cid va despedirse de su esposa doña Jimena y sus dos hijas, y le deja al Abad Sancho, ciento cincuenta  marcos para que cuide de ellas. En Burgos se le unen al Cid un centenar de castellanos, y pasa su última noche en Castilla, donde se le aparece el Arcángel Gabriel. El Cid temiendo que el rey Alfonso mande caballeros en su busca, parte a Zaragoza, donde vence al rey moro de Valencia y toma Alcocer. Y envía al rey su primer presente de treinta caballos. En Barcelona derrota al conde y lo hace prisionero. Finalmente le libera pero el Cid se queda con todas sus pertenencias, y el Cid y el conde se despiden.

Cantar segundo las bodas de las hijas del Cid

El Cid va tomando Valencia y al cabo de tres años toma la ciudad,  manda a Minaya Alvar Fáñez a traer a sus hijas y esposa, llevando consigo otro regalo al rey en consecuencia de las riquezas obtenidas en su conquista. Y los infantes de Carrión Fernando y Diego planean casarse con las hijas del Cid por riquezas. El Cid manda a Muño Gustioz, Pedro Bermúdez y Martín Antolínez al encuentro de Minaya y su familia, y otros doscientos caballeros, y se les da un cálido recibimiento. El rey de Marruecos Yusuf  pretende reconquistar Valencia y el Cid combate contra los moros para salvarla, y nuevamente el Cid sale victorioso y derrota a Yusuf, y recoge su botín de la batalla del que manda al rey doscientos caballos ensillados y armados. Los infantes de Carrión piden al rey matrimonio con las hijas del Cid, el rey se lo hace saber y también le concede el perdón. El Cid escribe una carta al rey para celebrar un encuentro, que será en tres semanas en el río Tajo. Al llegar el Cid es bién recibido, y el rey pide al Cid a Doña Elvira y Doña Sol, entregándole trescientos marcos de plata para la boda y nombra a Minaya como su padrino. El Cid y los suyos regresan a Alcázar donde les da la noticia del casamiento a Jimena y sus hijas. En Valencia comienzan los preparativos para la boda. El Cid y su esposa reciben a los infantes de Carrión y Minaya les entrega a Doña Sol y Doña Elvira. Los casa es sacerdote don Jerome en Santa María.

Cantar tercero la afrenta de corpes


Están todos reunidos y sentados cuando de repente un león sale de su jaula, los infantes de Carrión corren atemorizados, y el Cid que se ha despertado, se levanta agarra al león de la melena infundiéndole miedo, y lo mete de nuevo a la jaula, todos se impresionan y los infantes quedan avergonzados. El rey Búcar de Marruecos se dirige a Valencia e instala sus tiendas con el fin de atacarla, Fernando de Carrión va a matar al primer moro en batalla, se asusta, llega Bermúdez y lo mata con su lanza, este para no avergonzarlo le da la lanza y confirma que lo ha matado Fernando. Ganan la batalla y el Cid da persecución a Búcar y lo mata. El Cid felicita a los infantes, y estos avergonzados pensando que lo dice de manera irónica, marchan a Carrión con sus esposas a quienes pretenden avergonzar. El Cid no se fía del todo y manda a su sobrino Félez Muñoz hasta Carrión. Los infantes dicen que quieren quedarse a solas con sus esposas, y una vez ocurrido esto les dan una paliza como venganza de la humillación y las dejan tiradas en el campo. Muñoz las encuentra las recoge y las lleva a San Esteban. Cuando el Cid recibe la noticia manda a Minaya, que las trae desde San Esteban hasta Valencia. El Cid envía a Muño Gustioz a hacer saber al rey lo que ocurrido, el rey pide perdón y organiza una corte en Toledo, donde se presentaran los infantes. Una vez están todos allí el Cid pide a los infantes las espadas y el ajuar de la boda de sus hijas.  Aún dice que no puede acabar ahí, que los infantes le han deshonrado y García Ordóñez en defensa de los infantes reta al Cid asintiendo que son mejores los infantes que sus hijas. Entonces Pedro Bermúdez confiesa ante todos de la humillación de Fernando, él no mató ningún moro. Entonces comienzan las disputas y se retan unos a otros. El Cid recibe el mensaje de que los reyes de Aragón Navarra piden la mano de sus hijas, este vuelve a Valencia y deja a sus vasallos. Los vasallos del Cid vencen a los infantes de Carrión y regresan a Valencia. Finalmente he Cid casa a sus hijas con los reyes de Navarra y Aragón, y cuanto se alegra, este casamiento les da mucha más honra y sus hijas ya son señoras de Navarra y Aragón.

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