domingo, 3 de noviembre de 2013

El Cid - Carlos Méndez nº21 3ºA

El Cid

Personajes principales: Don Rodrigo Díaz de Vivar (el Cid); doña Jimena, esposa del Cid e hija del conde de Asturias; Sol y Elvira, hijas del Cid; Álvar Fáñez, sobrino del Cid y su mano derecha; Félez Muñoz, sobrino y caballero del Cid; Martín Antolínez, amigo y vasallo del Cid; Pedro Bermúdez, sobrino y alférez o abanderado; Ramón Berenguer, conde de Barcelona; Jerónimo, clérigo francés que vino a España, primer arzobispo de Toledo tras la reconquista y obispo de Valencia.
Además de los generales moros.

Resumen:
El rey Alfonso VI había organizado un banquete en el que el conde García Ordóñez insultó a Rodrigo Díaz de Vivar y este le tiró de la barba hasta que consiguió el enfado del conde y del rey, así que don Rodrigo fue desterrado y le dieron un plazo de 9 días para abandonar Castilla.
Ya desterrado don Rodrigo llegó a Burgos, todas las casas y las puertas estaban cerradas, ya que el rey había mandado un edicto en el que decía que quien ayudase al caballero sería degollado.
Don Rodrigo prosiguió en su camino y se encontró con Martín Antolínez, viejo amigo de don Rodrigo, y este se unió al caballero en su destierro.
Se dieron cuenta de que necesitaban dinero para sobrevivir, así que fueron a pedir un préstamo a Rachel y Vidas, don Rodrigo les consiguió engañar y obtuvo seiscientos marcos por un baúl lleno de arena, ya que Rachel y Vidas pensaron que era un tesoro.
Don Rodrigo y sus hombres empezaron a conquistar las ciudades musulmanas, la primera en caer fue Castejón, seguida de Alcocer y otras ciudades conquistadas en nombre de Dios y del rey, al que por cada victoria, le regalaba un considerable número de caballos armados. Lo apodaron Sidi, que a la pronunciación castellana se transformó en Cid.
Siguió conquistando y al final su ejército era muy numeroso y llegó a Valencia, la joya del imperio moro. El Cid y su ejército tomaron Valencia y el Cid nombró a don Jerónimo, monje del monasterio de Ripoll, obispo de Valencia y le ordenó que reconstruyera la catedral.
Al enterarse de las victorias del Cid y de sus riquezas, los Infantes de Carrión, en busca de fama y dinero, pidieron al Cid la mano de sus hijas y este aceptó.
Entre todo esto, el rey Alfonso VI había perdonado al Cid.
Ya casados, los infantes le pidieron al Cid que si se podían llevar a sus esposas hacia otro lado para obtener sus propias riquezas. El Cid no sólo estaba de acuerdo sino que les regaló sus dos espadas que había conseguido con esfuerzo y honor, Colada y Tizona, además de un amplio botín.
Los dos infantes se separaron del grupo con Sol y Elvira y las mutilaron y las dejaron abandonadas en el Robledo de Corpes. Félix Muñoz y don Jerónimo se esperaban algo así que fueron a buscarlas al bosque y allí las encontraron, tiradas en el suelo y despojadas de sus prendas y con múltiples heridas.
Cuando el Cid se enteró, organizó un duelo para aparte de limpiar su honor, recuperar sus espadas y su botín.
Ya concluido satisfactoriamente el duelo, llegaron los príncipes de Aragón y Navarra y si dieron la mano a Sol y Elvira y estas aceptaron. Organizaron la boda en Burgos y en el banquete, el Cid se fue a su tienda y el conde García Ordóñez le asestó una puñalada esperando que muriese pero el cirujano del rey dijo que no era nada y que necesitaba reposo. Pero el Cid quería ir a toda costa a Valencia, porque las tropas moras intentarían asediar la ciudad.
Así que el Cid fue a Valencia y debido al viaje, la misma noche que llegó a Valencia, tuvo lugar su muerte.
Al día siguiente, lo montaron en su caballo y lo armaron, Babieca se dirigió hacia tropas moras y nadié consiguió pararlo. Aunque donña Jimena mandó gente de confianza nunca encontraron su cuerpo.

Realidad:
En la actualidad los restos del Cid, don Rodrigo Díaz de Vivar, se encuentran en la catedral de Burgos. Pero no siempre tuvieron la misma ubicación.

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