miércoles, 6 de noviembre de 2013

El Cid por J.Antonio Pérez Miguel Nº25 3ºA

Un día en una cena real el Conde Ordoñez ofendió a Don Rodrigo Díaz de Vivar y este al no aguantar sus afrentas le agarró de la barba y le tiró de ella hasta acercarle delante de su cara y poder mojarsela en una copa de vino. Tras esto el Conde Ordoñez se quejó al rey Alfonso con mucha vehemencia hasta que consiguió que él le sancionara con una pena de destierro, en la que tenía que abandonar Castilla en nueve días.
Don Rodrigo emprendió su viaje con otros de sus hombres, al pasar por la ciudad de Burgos se la encontraban con todas las casas cerradas a cal y canto y las calles completamente vacías a su paso. Por lo que decidió ir a casa del molinero para pedirle pienso para los caballos. La puerta del almacén estaba cerrada, cuando el llamó salió una niña que le explicó que el rey había amenazado a todo el reino que aquel que le ayudase de cualquier forma le quitarían todos sus bienes y le matarían. Así que Rodrigo y sus hombres prosiguieron su camino, pero de repente se encontraron con un carro montado por Martín Antolínez y sus hombres detrás, traían provisiones y armas.
Como necesitaban dinero para el destierro decidieron ir a ver a unos prestamistas judíos llamados Rachel y Vidas y les propuso que a cambio de seiscientos marcos él les dejaba su tesoro como garantía de devolución de ese dinero, pero en realidad dicho tesoro solo había arena.
Posteriormente Rodrigo conquistó diferentes ciudades pequeñas como Castejón, Alcocer... y sus enemigos le empezaron a llamar "Sidi" que en castellano se dice Cid, y en cada una de sus victorias le daba parte de su botín al rey Alfonso.
Un día el Conde de Barcelona se sentía amenazado por el Cid y sus tropas porque creía que le iban , pero él le demostró que esas no eran sus intenciones, entonces Don Ramón (el Conde de Barcelona) le regaló su espada, la Colada.
Después de esto se dipuso a conquistar Valencia y lo consiguió con éxito, con lo cual el rey Alfonso  le dejó a su familia reunirse con él en Valencia.
Sus hijas Elvira y Sol se casaron con los  infantes de Carrión pero estos las humillaron y las maltrataron en medio del bosque. Por lo cual el Cid les batió en duelo y ganó.
Después Elvira y Sol se volvieron a casar con los principes de Navarra y Aragón. En la boda el Conde Ordoñes aprovechó para clavarle una puñalada  por la espalda al Cid, este no estaba herido de muerte pero el médico le dijo que tenía que guardar reposo porque de no ser así podría infectarsele y moriría. A pesar de este aviso él no hizo caso alguno porque tenía el deber de defender Valencia de un ataque de los moros. Al llegar a Valencia murió como le habían pronosticado, pero Jimena para cumplir su último compromiso le maquilló para que no pareciese muerto y le montó en su caballo, al verle sus enemigos huyeron despavoridos al grito de "¡Ha resucitado!" y su cuerpo se perdió.

J.Antonio Pérez Miguel Nº25 3ºA

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