miércoles, 6 de noviembre de 2013

El Cid por Luis Méndez García Nº20 3ºA

TÍTULO DE LA OBRA: El Cid.

AUTOR: Anónimo

EDITORIAL: Vicens Vives ( Clásicos Adaptados)

PERSONAJES PRINCIPALES: Don Rodrigo Díaz de Vivar (el Cid)

PERSONAJES SECUNDARIOS: El rey Alfonso VI; El Conde García Ordóñez; Diego y Fernando

(infantes de Carrión); doña Jimena (esposa del Cid); Sol y Elvira (hijas del Cid); don Sancho (abad del

monasterio de San Pedro de Cardeña); Alvar Fánez (amigo del Cid); el molinero; la niña que recoge la

espuela; Martín Antolínez (el cochero); Rachel y Vidas (prestamistas); el rey moro Almutamid; Pedro

Bermúdez (porta la enseña del Cid); el rey Tamín de Valencia y sus generales Fárid y Galve; Peláyez

(perro faldero del rey Alfonso); el conde de Barcelona Ramón Berenguer; el rey Yúsuf de Marruecos;

el obispo don Jerónimo; Álvar Álvarez; Muño Gustioz (cuñado del Cid); Asur González (hermano

mayor de los infantes de Carrión); general marroquí Búcar; Félez Muñoz (sobrino del Cid); el moro

Abengalbón; los príncipes de Navarra y Aragón; Babieca (el caballo del Cid)

LUGAR DONDE TRANCURRE LA HISTORIA: En la península ibérica.

TIEMPO EN EL QUE SUCEDEN LOS HECHOS: En la Edad Media

RESUMEN:

Don Rodrigo mesa la barba al conde García Ordóñez, lo que en aquella época suponía una

grave afrenta, y el rey Alfonso VI le destierra de Castilla

Tras dejar a doña Jimena y sus hijas (Sol y Elvira) en el monasterio de San Pedro de Cardeña, parte

don Rodrigo Díaz de Vivar con sus fieles vasallos y llega a Burgos para hacer noche, donde nadie le

da cobijo, pues el rey lo había prohibido so pena de perder la vida. Al despertar la mañana siguiente

don Rodrigo se arrodilla y jura que no se cortará la barba hasta que consiga glorificar a Dios y obtener

el perdón del rey. Así comienza la conquista de las ciudades que habían caído en poder de los moros

(Alcocer, Ateca, Calatayud, Montalbán, Daroca, Huesca, Zaragoza, Teruel …). Pero el de Vivar tiene

los ojos puestos en Valencia y tras adueñarse de la ciudad obtiene el perdón de su rey que le permite

reunirse con doña Jimena y sus hijas en Valencia, a la vez que solicita el casamiento de Sol y Elvira

con los infantes de Carrión, aceptando el Cid a pesar de sus recelos para no desairar a su rey.

Después del casamiento los infantes dan sobradas muestras de su cobardía, hecho que ocultan los

fieles al Cid para no disgustar a su señor. Pasada la batalla de Búcar los infantes deciden regresar a

Carrión con sus esposas, regalándoles don Rodrigo a su partida: dinero, joyas, caballos y las preciadas

espadas Tizona y Colada, además de enviarles una comitiva para su escolta. Pasan la noche acampados

en el robledo de Corpes y al amanecer los infantes ordenan a sus vasallos adelantarse por el camino y

una vez solos con sus esposas les profieren una tremenda paliza y dándolas por muertas las abandonan

en el robledo. Félez Muñoz y el obispo al ver llegar solos a los infantes desconfían y dan la vuelta en

busca de las jóvenes consiguiendo salvarles la vida y llevándolas de nuevo a Valencia.

Don Rodrigo se reúne con el rey Alfonso en Toledo para pedir justicia y reparar la afrenta y tras librar

un combate entre el conde García Ordóñez y los infantes de Carrión de un lado y los caballeros del Cid

de otro, se dicta sentencia proclamando al Conde Ordóñez y sus sobrinos infames y deshonrados.

Asimismo sus bodas quedan anuladas. Los príncipes de Navarra y Aragón piden en matrimonio a las

hijas del Cid y el día de la boda el Conde Ordóñez clava un puñal por la espalda a don Rodrigo, herida

que pasado un tiempo acabará causándole la muerte.

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