lunes, 4 de noviembre de 2013

El Conde Lucanor (Hecho por Sergio Antón Nº5 3ºB)

Título: El conde Lucanor
Autor de la adaptación: Agustín Sánchez Aguilar

Personajes:
Patronio: Consejero del conde, muy sabio y complaciente
Conde Lucanor: Conde de gran poder (no demasiado) que suele vivir situaciones complicadas de difícil decisión.


Un privado de confianza.

El conde Lucanor acude a su consejero Patronio  para decirle que un amigo ha decidido darle todas sus tierras. Patronio al oír a su amo decide contarle la una historia.

Una vez  unos ministros que envidiaban al privado del rey decidieron romper su relación. Le contaron al rey que su privado intentaba asesinarle. El un poco escéptico decidió ponerlo a prueba.  Durante los siguientes días se quejó a su privado de la vida, de lo cansado que estaba de la monotonía y de todo en general, hasta que un día le dijo que se marchaba y que quería que él se quedara  al cuidado de su familia y tierras. El privado emocionado se lo contó a su cautivo, quién le avisó de que realmente era una prueba hacia su lealtad. Así pues al día siguiente el privado apareció en el castillo con ropas andrajosas par a acompañar en su viaje al rey. El rey viendo su lealtad decidió fiarse siempre de su privado.
Lucanor obró igual y le fue bien.

La golondrina y el lino.-

Esta vez Lucanor va con Patronio para pedirle consejo ya que piensa que gente más poderosa que él va a perjudicarle. Patronio para ayudarle le contó la siguiente historia

Un día los hombres decidieron plantar lino en una zona cerca de donde vivía una golondrina. Esta se dio cuenta de que cuando el lino creciese lo usarían para crear redes y atraparlas. La golondrina fue a avisar al resto de aves día si y día también para que juntas cortasen el lino ahora que era pequeño pero el resto hizo caso omiso. Cuando ya era demasiado tarde las otras aves se arrepintieron mientras que la golondrina hizo un pacto con los humanos a cambio de protección para sus descendientes.

Lucanor tomó precauciones como la golondrina y le fue muy bien.


El deán de Santiago y el maestro de Toledo.

Estaba Lucanor diciéndole a Patronio que un señor, que había jurado hacerle muchos favores si le ayudaba, ahora no hacía nada por él y que ya no sabía que pensar de ese hombre
El deán de Santiago quería aprender nigromancia y había oído que un tal Illán de Toledo era un gran maestro. Cuando llegó a Toledo le ofreció una recompensación si le enseñaba la nigromancia. Don Illán aceptó y mando a cocinar unas perdices. Pasaron los días y el deán de Santiago fue subiendo en la escala hasta llegar a Papa y en ningún caso le devolvió el favor a don Illán. Entonces don Illán dijo que trajesen las perdices y así los dos volvieron al mundo real, y quedó demostrado que el deán ni siquiera siendo papa le iba a devolver el favor.


Lucanor entendió que ya no debía hacer más por ese hombre.

La pierna rota de don Pedro Meléndez
Un día estaba el Conde Lucanor hablando con Patronio sobre la gueera que mantenía con un vecino y que sabía que podía vencerle pero no ahora que estaba mal de salud. Patronio le contó una historia para poder ayudarle.

Había un consejero que siempre decía a su rey que todo lo que pasaba era por la voluntad de Dios y que era lo justo. Unas personas que le envidiaban le achacaron un delito y malmetieron hasta convencer al rey de que lo matase. El rey convencido le tendió una trampa a su consejero diciéndole que  fuera al castillo, pero por el camino estaban quienes lo iban a ejecutar. Ese día bajando las escaleras se rompió una pierna y sus criados le preguntaron si seguía pensando que todo lo que pasase era lo justo ya que era voluntad de dios, a lo que el respondió que sí, sin duda alguna. Gracias a esto se libró de su muerte y mientras estaba en cama el rey descubrió que todo había sido mentira. Los enemigos de don Pedro acabaron muertos y el se ganó la confianza absoluta del rey.
Así Lucanor comprendió que su enfermedad vino por algo.


La guerra de los pájaros.

Estaba Lucanor diciéndole a Patronio que había venido el amigo de un amigo pidiendo ayuda con la excusa de que se había enfadado con el enemigo del conde Lucanor. Patronio par aconsejarle sobre como debía actuar le contó la siguiente historia.

Los cuervos estaban en guerra con los búhos, guerra que iban perdiendo. Un día un cuervo viejo y sabio decidió ir con los búhos y fingir haber sido atacado por los propios cuervos para ganarse su confianza y que le contasen todos sus secretos. Tiempo después el cuervo ‘espía’ fue de nuevo con los suyos y les contó todos los secretos de los búhos, como por ejemplo donde se escandían por el día y así los cuervos los atacaron por sorpresa y ganando la guerra definitivamente.


El árbol de la mentira
El Lucanor le pedio consejo a Patronio sobre como tenía que actuar ante una gente que se dedicaba a mentir para conseguir todo lo que querían.

Patronio le contó la historia del árbol de la mentira, en la que la Mentira y la Verdad vivían juntas y un día la Mentira le propuso plantar un árbol, lo que a primera vista no parecía mala idea. La Mentira convenció a la verdad para que esta se quedase las raíces, bajo tierra,  mientras la Mentira se quedaba con las ramas. Cuando el árbol floreció todo el mundo acudió a la sombra de las ramas de la Mentira, quien les enseñó a mentir con gran astucia, pasó el tiempo y ya casi todo el mundo había visitado el árbol para aprender el arte de mentir, hasta que un día la Verdad muerta de hambre empezó a alimentare de las raíces de tal manera que el árbol cayó aplastando a la mentira y todos aquellos que estaban cerca.
Lucanor entendió que no debía mentir como sus enemigos ya que tarde o temprano sus mentiras se destaparían y quedarían muy dañados.

Opinión personal:

Me ha gustado bastante, me ha sorprendido el hecho de que, a pesar de ser escrito bastante más atrás en el tiempo las lecciones se pueden transmitir a día de hoy.

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