domingo, 3 de noviembre de 2013

Introducción: El Conde Lucanor tiene un consejero que se llama Patronio, al que siempre le cuenta historias para darle consejos.

Cuento I: (El Rey y su Ministro)

El Conde Lucanor le preguntó a Patronio, su fiel consejero si debía aceptar unas tierras que un amigo le dejaba, y Patronio le contó una historia de un rey y un ministro.
El rey tenía en su corte a varios ministros pero tenía a un favorito, al que todos los demás tenían envidia, asi que entre los demás le intentaron crear una envoscada al ministro preferido; le contaron al Rey que el ministro estaba planeando matarle para así quedarse con el Reino y sus riquezas. El Rey no se lo termino de creer e hizo una especie de pruba para demostrar si el ministro favorito era de fiar. El Rey le dijo infinidad de veces en los siguientes dias que si no podía soportar tanto poder si yo no soportaba tantas riquezas … etc. Así que un día el Rey le dijo: Ministro yo le cedo todo mi Reino a cambio de que ciude a mi esposa y a mi hijo. Al ir esto el Ministro no se lo podía creer, por lo tanto se lo fue a contar a un sabio que él conocía, éste le dijo que siguiera al Rey a su retirada ya que si él no quería las tierras podía contener alguna trampa. Al día siguiente casi no había salido el Sol, e Ministro se presentó en Palacio con sus peores galas y con algo de dinero, y le dijó al Rey lo mismo que le había dicho el sabio, así que el Rey no se fue de cautiverio y despidió a los demás Ministros. Y eso fue lo que hizo el Conde Lucanor
Con la ayuda de Dios y con buen consejo,
sale el hombre de angustias y cumple su deseo.

Fin del Primer cuento

Cuento II: (Lo que sucedió a un hombre bueno con su hijo)

El Conde Lucanor le pidió consejo a Patronio su fiel consejero si debía de cambiar una costumbre que él tenía pero si la cambiaba le iban a criticar y si no también asi que Patronio le contó la siguiente historia:

Iba un padre con su hijo y un caballo dando un paseo, (tanto el padre como el hijon iban andando) y van unos hombres y les dicen que vaya el hijo subido encima ya que está menos acostumbrado a trabajar, así que hicieron eso. Después de un rato otros hombres les dijeron que tenía que ir el padre ya que era casi un anciano y debía ir sentado en vez del mozo que apenas lleva fatiga, asi que hicieron eso. A continuación de eso aparecieron otros hombres y les dijeron que debían de bajarse del caballo ya que este era muy flaco y que apenas podían llevarlos, y eso fue lo que hicieron. Nada más de que estos últimos hombres se fueran el padre le dijo al hijo que nunca dejes de hacer una cosa que te digan los demás ya que si lo dejas te volveran a decir que porque no la haces asi que haz siempre las cosas lo mejor posible desde tu punto de vista. Y eso fue lo que hizo el Conde Lucanor.

Por críticas de gentes, mientras que no hagáis mal, buscad vuestro provecho y no os dejéis llevar.

Fin del Segundo Cuento

Cuento III : Del salto que el rey Ricardo de Inglaterra dio en el mar contra los moros.

Un día se aparto el conde Lucanor con Patronio su consejero, y le dijo; me crié y viví en grandes guerras, a veces con cristianos, a veces con moros, y cuando la tuve con cristianos me cuide de que no se provocase por mi culpa, no se pudo evitar que recibieran gran daño muchos que no lo merecían., según el estado que tengo, penséis y me aconsejéis la mejor manera  para que yo pueda hacer enmienda a Dios de los hierros que contra Élhice y pueda recibir gracia. Patronio le contó sobre el rey Ricardo y el salto que hizo contra los moros por lo cual el conde asimiló lo siguiente: “Quien por caballero se mantuviera más debe desear este salto, que si en convento se metiese o se encerrase en muro alto"

Cuento IV:  De lo que un genovés dijo a su alma cuando se quería morir.

Un día hablaba el conde Lucanor con Patronio su consejero de esta manera: -yo tengo, loado sea Dios, mi hacienda en bastante buen estado y en paz. Algunos me aconsejan que comience un hecho de mucho riesgo y peligro pero no lo quise empezar hasta hablar con vos y rogaros que me aconsejaseis que hacer.

Patronio le dijo lo que un genovés que era muy rico le dijo a su alma cuando estaba apunto de morir y el conde comprendió que  "Quien bien se siente, no se levanta.



Cuento V: De lo que aconteció a un zorro con un cuervo que tenía un pedazo de queso en el pico.
Hablaba otra vez el conde Lucanor con Patronio y le dijo así: Un hombre que dice ser muy amigo mío, comenzó a alabarme mucho dándome a entender que había en mí muy cumplida honra y poder muchas bondades, me propuso un convenio que me parece que me es provechoso. Patronio comprendió el engaño que yacía escondido bajo las palabras hermosas, Por eso le dijo al conde. Lo que le sucedió a un cuervo que por confiar en un zorro perdió todo a lo cual el conde respondió que había entendido que "Quien te alabare con lo que no hay en ti sabed que quiere llevar lo que hay en ti".
 
Cuento VI: De lo que aconteció a la golondrina con las otras aves cuando vio sembrar el lino.
El conde Lucanor hablaba un día con Patronio, y le dijo; -Patronio me dicen que unos vecinos míos, que son más poderosos que yo, se andan reuniendo y haciendo muchas artimañas con que puedan engañar y hacer mucho daño, pero por el buen entendimiento que tenéis os quiero preguntar, que debo hacer algo sobre esto, -Señor conde Lucanor -dijo Patronio- le contaré sobre una golondrina y lo que le sucedió con las otras aves al ver sembrar el lino después de escuchar a Patronio el conde comprendió que "En un principio debe le hombre apartar  el daño para que no le puedan alcanzar."

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