lunes, 4 de noviembre de 2013

María Bañegil Arroyo Nº6 3B " El conde Lucanor"



El conde Lucanor 
 Reseña del autor 
Don Juan Manuel ( Escalona 5 de mayo de 1282- 1348) fue un político y escritor en lengua castellana Representante de la prosa medieval de ficción. Sobre todo gracias a su obra El conde Lucanor, conjunto de cuentos moralizantes. 

- La golondrina y el lino ( Ejemplar VI)

Don Juan trata de exponer de nuevo las inquietudes del protagonista, el cual acude a su consejero, Patronio esta vez para comunicarle que hay unos vecinos suyos que se han aliado para perjudicarle. Su sabio consejero escoge la fábula de la golondrina y el lino: que habla de cómo una golondrina vio como un hombre sembraba lino que podía servir para cazar pájaros. Así que les propuso a las demás aves que arrancasen el lino. Pero estas no hicieron ningún caso, así que el lino creció y ya era demasiado tarde. La golondrina entonces se sometió al poder del hombre, quien protegió. Las otras aves por el contrario no hicieron nada, por lo que ahora son cazadas a diario. En la situación del conde, Patronio le aconseja que se aleje del mal ahora que está a tiempo ya que si se retrasa ya no habrá remedio.       

- El canto del cuervo ( Ejemplar V)

En este capítulo se relata una escena en la cual  el conde Lucanor, habla con Patronio sobre un hombre que no para de halagarle con grands elogios. Este hombre le había propuesto un trato, pero Patronio descubrió el engaño del trato y para explicárselo mejor le contó la fábula del cuervo y el zorro: el cuervo iba a comerse un trozo de queso en lo alto de un árbol, y entonces el zorro que pasaba por debajo, empezó a halagarle y a decirle lo perfecto y apuesto que era. Concluyó diciéndole que seguro que cantaba genial así que le suplicó que cantara para él. Sintiendo el cuervo que este era su amigo, se dispuso a cantar. Al hacerlo el queso cayó a la tierra, así que el zorro lo cogió y se marchó. En la situación del conde, ese hombre que le halagaba lo que pretendía era engañarle. El conde siguió su consejo, que le vino muy bien. Aprendiendo pues de este ejemplar que si te hacen elogios que tú mismo sabes que no te mereces es por que pretenden quitarte algo que tienes o engañarte.



-El árbol de la Mentira (Ejemplar XXVI)

En este ejemplar del libro otra vez Don Juan nos relata una escena en la cual el conde se haya hablando con Patronio. Esta vez sobre unos enemigos del conde, que han conseguido poner a mucha gente en su contra. En este caso Patronio elige la historia de la Mentira y la Verdad: en la cual estas  vivían juntas, la Mentira propuso plantar un árbol, cosa que la Verdad aprovó. Cundo el árbol creció se lo repartieron. La Mentira engañó a la Verdad haciéndola creer que la raiz era la mejor parte del árbol para que se quedara con ella y así la Mentira poder disfrutar de todas las ventajas que tenían las ramas. Mucha gente acudía a la sombre del inmenso árbol a escuchar las enseñanzas de la Mentira. Mientras, la verdad que vivía bajo tierra comenzó a roer las raices para no morirse de hambre, por lo que cuando estaban la Mentira y sus discípulos junto al árbol, un viento fuerte llegó y lo tumbó. Cuando la Verdad salió, halló a la Mentira y al resto heridos y aplastados por el árbol. En la situación del conde Patronio le aconsejó que no hiciera caso a sus enemigos y sus mentiras, ya que estos no iban a tener buen fín. Teniendo así como moraleja que hay que dejar la mentira y amar la verdad ya que el embustero simpre va a cabar mal. 




    -El lazarillo ciego (Ejemplar XXXIV)

El conde Lucanor en este relato acude confiadamente a su querido amigo Patronio. Para contarle que un pariente y amigo suyo, le ha aconsejado que acuda a un lugar al cual el conde tiene miedo de ir. Patronio le hace entender lo que cree conveniente contándole la historia del lazarillo ciego. Este era un hombre que se quedo ciego y pobre, un día le visitó su vecino que también era ciego y le dijo que había un ciudad cercana a la que podían ir a pedir dinero. Este le respondió que era muy arriesgado ya que el camino estaba lleno de pozos. Pero su vecino ciego consiguió convencerle de que no había peligro. Una vez en el camino el ciego valiente tropezó y se cayó. Seguidamente cayó el otro ciego. En cuanto al conde, Patronio le aconseja que por mucho que le insista su amigo, que no se meta donde haya peligro.
 

 María Bañegil Arroyo Nº6 3ºB





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