domingo, 3 de noviembre de 2013

Mario Siñeriz ( Nº30 ) ( 3ºA )



EL CONDE LUCANOR:



De lo que le sucedió a una mujer a quién llamaban Doña Truhana.(VII)


Un buen día, hablaba el conde Lucanor con su consejero Patronio. Lucanor le decía
- Un hombre me dijo  una cosa y me mostró de que manera se podría aprovechar. Os digo que tantas son, que no sé si Dios quiere que se haga como él me dijo-.
 Patronio le relató lo que le sucedió a una mujer llamada Truhana, de lo cual Don Juan entendió:   
“A las cosas ciertas encomendaos y de las esperanzas vanas alejaos”.


De lo que sucedió a un deán de Santiago con don Illán, el mago de Toledo.(XI)

Otro día hablaba el conde Lucanor con Patronio su consejero:
- Patronio, un hombre vino a rogarme que lo ayudase y me prometió que en gratificación, haría por mí todas las cosas que contribuyeron a mi honra y provecho-.
 Pero antes que su problema estuviese solucionado del todo, aconteció algo en que él podía ayudarme. Le rogué que lo hiciese, el puso una excusa. Y aquel asunto, por él que me rogó aún no ha sido resuelto, ni se resolviera si yo quisiere, os ruego que me  aconsejéis qué hacer. A lo que Patronio le contó una historia cuyo mensaje era que:
  “El que ayudes y no te lo agradezca menos ayuda te dará cuando la gran honra tenga.”


De lo que hacen las hormigas para mantenerse.(XXIII)

Hablaba el conde Lucanor con Patronio, su consejero de esta manera:
 -Gracias a Dios soy bastante rico y algunos me aconsejan; que pues lo puedo hacer, no me tome otro cuidado, si no el de divertirme, comer, beber y holgar, que bastante tengo para vivir y aunque para dejar  buena herencia a mis hijos-.
 Patronio, tras escuchar esto, le explicó una historia de lo que hacen las hormigas para mantenerse, de lo que él entendió:
 “No comas siempre de lo que has ganado y vive una vida tal que mueras honrado”.


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