domingo, 3 de noviembre de 2013

     Alberto Paredes Fuentes, nº 24, 3º A ESO


                                  Cantar del Mío Cid



  • Personajes principales: Rodrigo Díaz de Vivar, "El Cid", Jimena, Sol y Elvira, Minaya Álvar Fáñez, el rey Alfonso.

        Resumen
          
        En una cena organizada por el rey Alfonso, a la que asistían sus más fieles y amigos, entre ellos el Cid y el conde Ordóñez, éste comienza a insultar al Cid, que se enfada, le tira de la barba y se la mete en una taza de vino. El rey Alfonso, testigo de lo sucedido, toma la acción del Cid como una ofensa para él y su gran amigo, Ordoñez. El Rey destierra al Cid, concediéndole nueve días para que deje sus pertenencias; además, le castiga con dejar a su esposa Jimena y sus dos hijas, Elvira y Sol, en un convento. El Cid acepta su castigo, ya que es siempre será un buen vasallo de su señor, el rey Alfonso. Se junta con sus más fieles caballeros, parientes y vasallos, que están dispuestos a seguirle en su destierro. Entre ellos, su primo Minaya, que es uno de sus caballeros que le han acompañado durante todas sus batallas.
        Comienzan partiendo a Burgos, donde no encuentran comida ni lugar en el que hospedarse debido a las amenazas del Rey a aquel que ayude al Cid. Finalmente un campesino de la ciudad, Martín Antolínez, se decide a entregarle comida. El Cid se lo agradece y permite que le acompañe en su largo viaje. 
        Comienzan tomando Castejón y luego Alcocer. Gracias a esto muchas ciudades y pueblos de los alrededores de Alcocer comienzan a pagar tributos al Cid, que junta un botín considerable y dinero suficiente para sus tropas y para él. Éste conquista las tierras en nombre de su rey Alfonso, a quien atribuye una parte del botín.
         El rey moro Tamín teme que se atreva a tomar su gran ciudad, Valencia la Mayor, y manda a dos de sus grandes generales, Galve y Fariz, a cercar Alcocer para retomarla. No muy bien estaría hecho el cerco ya que un gran número de caballeros fue capaz de entrar en la ciudad y aumentar las tropas al mando del Cid. Gracias a esto y la gran experiencia del Cid en batalla fueron capaces de ganar la batalla.
         El Cid continuó guerreando por el interior de la península y tomando por la costa ciudades como Jérica, Onda, Almenara y Burriana. El Cid consigue tomar una ciudad al norte de Valencia la Mayor, que se rinde tras haber sido sitiada. Debido a las hazañas que recorren las calles del territorio del rey Alfonso muchos caballeros se suman a la causa del Cid, que decide atacar Valencia la Mayor. El rey Tamín cuenta con treinta mil hombres. La batalla se produce en Játiva, donde el moro acaba huyendo por el Júcar a nado. El Cid toma Valencia la Mayor y con ello un gran botín del cual otorga una parte a su Rey.
        El Campeador pide a su Rey que su esposa, Jimena y sus dos hijas, Sol y Elvira, puedan volver con él. El Rey, alegre por los triunfos, le concede sus peticiones y éstas marchan con él. Estallan a lloros en su reencuentro y el Campeador goza de alegría su situación. Hace unos años salia de Burgos desterrado con apenas trescientos hombres y comida para vivir; en cambio, ahora posee un montón de riquezas y su nombre suena por toda la península.
       El nuevo rey moro, Yusuf, decide ir a recuperar Valencia la Mayor con cincuenta mil hombres en embarcaciones. La batalla la gana el Cid dejando vivos a 404 moros, que toma como prisioneros. Vuelve a mandar a Minaya para que se lo enunciase al Rey y éste decide retirar el destierro del Cid. Además, los infantes de Carrión, Diego y Fernando, se casan con sus hijas, Elvira y Sol. Éstos lucharon de forma pésima al lado del Cid. Son objeto de burlas y risas debido a ello y deciden tomarse la venganza por su mano y deciden matar a Elvira y Sol de camino a Carrión. El Cid tiene un mal presentimiento y manda a su fiel caballero Felez a acompañar a sus hijas e infantes durante la mitad del camino;  la otra mitad los acompaña Abengalbón, moro pacífico. Los infantes encuentran su momento y comienzan a torturar y maltratar a Elvira y Sol, que acaban tiradas en el césped. Felez, que no había dejado de seguirles debido a su mal presentimiento, las socorre y las lleva a la ciudad de San Sebastián. Cuando se reúnen con el Cid y este se entera de la ofensa producida por los infantes pide justicia al Rey, que convoca una Corte en Burgos. El Cid tarda siete semanas en llegar. Una vez allí, narra el suceso y pide justicia. Primero pide la devolución de tres mil marcos que les otorgó para que cuidaran a sus hijas. Posteriormente, la devolución de sus dos espadas mas preciadas: Tizona, que se la otorga a Bermúdez, y Colada, que se la entrega a Martín Antolínez. La corte acaba con tres retos entre los dos infantes y su hermano mayor Asur Gonzales contra Bermúdez, Martin Antolínez y Muño. Entre tanto alboroto aparecen dos caballeros que dicen ser principes de Navarra y Aragón y piden la mano de las hijas del Cid. Este vuelve a poner su respuesta en manos de el Rey, quien la acepta.
        Los retos se realizan en Carrión por decisión del Cid. Los del partido del Cid ganan por rendición de los de Carrión en el campo de batalla. El Cid va a Valencia la Mayor a contarle el relato a sus        hijas quien lo reciben alegremente. 
        El Campeador, Rodrigo Díaz de Vivar, murió en batalla y su cuerpo de encuentra, o al menos eso dicen, enterrado en Burgos.
         

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