martes, 5 de noviembre de 2013

Pelayo Montes Lobato nº 22 3º A ``El cantar del mio Cid´´

PELAYO MONTES LOBATO N º 22  3 º A


TITULO: EL CANTAR DEL MIO CID

ADAPTACION: GERALDINE MC CAUGHREAN Y ALBERTO MONTANER

ILUSTRACION: VICTOR G. AMBRUS

PERSONAJES PRINCIPALES: RODRIGO DIAZ DE VIVAR `` EL CID ´´  ALVAR FAÑEZ, ELVIRA, SOL, JIMENA, ALFONSO, MARTIN ANTOLINEZ, MUÑOZ GUSTOIZ, PEDRO BERMUDEZ


RESUMEN



Rodrigo Díaz de Vivar era un vasallo del rey, el mejor. Debido a un altercado con un miembro de la nobleza en una cena con el Rey Don Alfonso fue desterrado del Reino de Castilla, el rey tan solo le dio veinticuatro horas para salir de Castilla. Para prepararse buscó varios hombre a los cuales les costo conseguir, ya que el rey impuso un edicto el cual decía que cualquier persona que fuera vista hablando o entregando comida a Rodrigo Díaz se le arrancarían los ojos, se le quitaría sus propiedades y no tendría derecho a un entierro cristiano. Finalmente consiguió comida de la sobrina de un buen amigo panadero, y dinero para sus hombres, engañando a unos prestamistas utilizando un baúl como aval, puesto que no estaba convencido de poder devolver el préstamo con los intereses correspondientes en la fecha acordada. Les daría mil marcos, más ese baúl que contenía todas las riquezas que había conseguido durante sus conquistas, los prestamistas por curiosidad abrieron el baúl y descubrieron que estaba relleno de arena. Posteriormente consiguió conquistar siete ciudades en las cuales consiguió varias riquezas.
Envió a Alvar Fáñez a llevarle al rey unos cuantos caballos que había conseguido en las conquistas y ordenó decirle también que su próximo nuevo reto era la conquista de Valencia.
Valencia fue una costosa conquista  ya que tenía mucha protección, pero finalmente lo consiguió. Con la conquista de Valencia  se apodero de un gran número riquezas, ordenó llevarle al rey seiscientos caballos de pura raza, conseguidos en la batalla por la conquista de Valencia, pero pese a la alegría por la conquista Don Rodrigo o como lo llamaban ahora el Cid seguía preocupado ya que la iglesia cristiana de la ciudad de Valencia estaba prácticamente destruida a causa del abandono de la misma, ya que los moros habían hecho una pequeña mezquita para ellos, entonces  decidió pedirle consejo al sacerdote que se había encontrado por el camino. Don Jerónimo, que así se llamaba el sacerdote decidió ambientar la mezquita con elementos cristianos.
Nuevamente envió a Alvar Fáñez a pedirle al rey que si podía visitar a Doña Jimena, Doña Elvira y Doña Sol, mujer e hijas de Don Rodrigo.
El rey Alfonso con la alegría de noticia de conquista de Valencia decidió rebocar el edicto y ordenó que el Cid lo visitara.
Después de una larga audiencia con el Rey Alfonso, este le propuso que sus hijas contrajesen matrimonio con los infantes de Carrión: Diego y Fernando, el Cid acepto con remordimientos ya que consideraba que aún no tenían edad para casarse.
Tras la boda los infante decidieron marcharse y darle su merecido a las hijas, antes de marcharse el Cid les entregó varias riquezas y sus bienes más preciados, las espadas Tizona, que la consiguió en un combate al matar a un jefe moro y Colada que se la entrego el rey del Condado de Barcelona, tras dejarlo en libertad al librar una batalla.
A mitad de camino decidieron salir a dar un paseo, pero cuándo se adentraron en el bosque  las atacaron y agredieron físicamente hasta dejarlas inconscientes, por suerte Martín Antolinez que viajaba con ellos las encontró y las llevo de nuevo a Valencia, mientras tanto los infantes iban a Carrión.
El Cid decidió ir a Castilla para pedirle al rey la nulidad matrimonial tras lo hechos ocurridos, este la concedió, posteriormente los llevaron a una audiencia en la cual el Cid les reclamo las espadas, los tres mil marcos, pero como el dinero no se lo podían devolver ya que se habían gastado gran parte de este, se lo devolvieron en forma de tierras, finalmente organizaron una batalla entre tres hombres del Cid y los infantes y su hermano el Conde Ordóñez, los infantes y su hermano se dieron por vencidos y se quedaron sin el título de infantes y fueron el hazmerreír del reino.
Decidieron casar a las hijas con los príncipes de Aragón y Navarra.
En la ceremonia el Cid estaba apartado del baile tomando un poco de vino apoyado en una tienda, cuando fue sorprendido con un pinchazo en la espalda, había sido el Conde Ordóñez el responsable de dicha acción, con un cuchillo que le había proporcionado un moro para asesinarlo, posteriormente hallaron en cuerpo sin vida de el Conde Ordóñez entre unos arbustos.
El Cid sabía que se aproximaba una gran tropa enemiga de moros para la reconquista de Valencia por lo que insistió en trasladarse allí.
Una vez allí  cuando Alvar Fañez iba a decirle el plan para la lucha del próximo día, su mujer Doña Jimena de Asturias, se acerco a él y le dijo que Rodrigo Díaz de Vivar, El Cid o El Campeador había muerto hacía una hora, posteriormente los moros se percataron de tan importante suceso.
Doña Jimena y Don Jerónimo decidieron montarle en su caballo Babieca, ponerle su lanza para tratar de espantar a los moros, aunque lo consiguieron y mataron a su jefe Yusf murieron todos, al final de la batalla mandaron a un caballero que siguiese las huellas que había dejado Babieca para recuperar su cuerpo pero finalmente desapareció y no se volvió a encontrar, por lo que Cid no fue enterrado ni tuvo ninguna ceremonia cristiana.




OPINION PERSONAL: Me ha encantado, es muy interesante, con algunos personajes no sabes lo que te vas a esperar cuando pases de página y también porque este tipo de libros a mi me encantan.





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