domingo, 12 de enero de 2014

Bartleby, el escribiente. Herman Melville.
Por Pablo González, nº 17, 3ºB.

Portada del libro
Este libro de Herman Melville, autor famoso por la obra "Moby Dick", cuenta la historia del dueño de un bufete de abogados y copistas que contrata a un extraño hombre llamado Bartleby que le causa infinidad de problemas. Tan solo hay 5 personajes en la historia: el narrador (el dueño del bufete, cuyo nombre no se revela), Bartleby y los tres empleados del narrador, llamados Turkey, Nippers y "Ginger Nut".

RESUMEN:

El narrador, abogado en Wall Street, ofrece en un periódico un puesto de copista en su despacho. El primer candidato en presentarse es un hombre de aspecto mustio llamado Bartleby. Cuando comienza a trabajar, el narrador se sorprende de su eficiencia: se pasa el día entero copiando textos sin decir una sola palabra. Pero llega un momento en le que el narrador comienza a preocuparse por no ver nunca salir a Bartleby del despacho, preocupación que se acrecienta al descubrir que duerme en el despacho. Este hombre que se pasa el día entero en el trabajo se alimenta exclusivamente de bizcochos que le pide al chico de los recados, por lo que no se mueve del trabajo en todo el día. 

Las cosas empeoran cuando Bartleby empieza a declinar todas las órdenes que le da su jefe, utilizando siempre la misma respuesta: "preferiría no hacerlo". El narrador piensa en despedirlo por su insolencia, pero siente una especie de pena hacia el extraño personaje que impide que lo haga.
Cuando Bartleby comienza a "preferir no hacer" también su trabajo y deja de copiar, quedándose el día entero mirando por la ventana, el narrador toma la determinación de echarle. Pero Bartleby "prefiere no hacerlo". Es entonces cuando el empleado se convierte en una auténtica pesadilla para el narrador, llegando este incluso a cambiar de oficina para librarse de él. Pero la pesadilla continúa cuando los nuevos propietarios del que fuera despacho del narrador comienzan a quejarse del extraño hombre que merodea por las oficinas: Bartleby. El narrador intenta convencerle para que abandone el edificio, ofreciéndole asilo en su propia casa, pero Bartley "prefiere que las cosas no cambien". Ni dándole dinero para amntenerse consigue el narrador deshacerse de Bartleby, quien llega a ser de tal incordio para los empleados de la oficina (a los que causa terror con su actitud merodeadora) que es encerrado en prisión sin que nada se pueda hacer por él.

La surrealista historia termina con la muerte de Bartleby en prisión, por su negación a comer a pesar de los esfuerzos del narrador por salvarle la vida al extraño personaje.

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