lunes, 27 de enero de 2014



                                                 LAZARILLO DE TORMES.



TRATADO PRIMERO 

Lázaro de Tormes nació en el río Tormes, el  y su madre, se fueron a vivir a la ciudad donde ella le cocinaba a los estudiantes y les lavaba la ropa a los mozos de caballos del comendador de la Magdalena. Ella comenzó a tener relaciones con un mozo llamado Zaide, y Lázaro aceptó la relación entre ellos porque notó que él traía mejor comida a la casa. Luego, nació el hermano por parte de madre de Lázaro, pero la felicidad les duró muy poco, porque Zaide robó y fue capturado y azotado después de aquello se van a un  mesón en el que su madre conoce a un mendigo ciego, s u madre le dio permiso y Lázaro partió junto al ciego, Resultó que el ciego era muy avaro y tenía a Lázaro casi sin comer, por lo que recurre a toda suerte de trampas para comer y beber algo más de lo que éste le permitía. Por ejemplo, como a Lázaro le encantaba el vino, hizo debajo de la jarra del ciego un agujero que tapó con cera, con la excusa del frío se metía entre sus piernas y cuando esta se derretía con el calor de la lumbre se bebía el pequeño chorro que caía, pero cuando el ciego se dio cuenta lo castigó brutalmente. 
Una noche en la que llovía mucho, Lázaro engañó al ciego diciéndole que para cruzar un río tenía que saltar con todas sus fuerzas, éste le obedeció y se dio de frente contra un pilar. Antes de que se recuperara, Lázaro ya se había ido. 


TRATADO SEGUNDO 

Tras dejar al ciego Lázaro comienza a mendigar y dio con un clérigo que necesitaba un ayudante para dar la misa, así que se quedó con él. Pero éste era muy avaro y lo trataba muy mal, sólo comía bien cuando iban a algún entierro. Llegó el momento en el que Lázaro se cansó, y decidió robarle al clérigo el pan de la misa para poder comer. Para poder conseguir el pan, el sacó una copia de la llave del baúl dónde estaba el pan, y lo saco una noche, y se lo comió. Lázaro se lo comía y ponía la excusa de que los ratones entraban por los agujeros. Al poco tiempo el clérigo puso trampas, pero como el pan seguía desapareciendo empezó a sospechar de una culebra que anteriormente había estado rondando por allí. 
Lázaro, temiendo que le descubriese, se metía la llave en la boca, pero una noche se le atravesó y empezó a silbar como una culebra. Su amo, asustado pegó un garrotazo donde estaba el silbido, fue a buscar una luz y descubrió que le había dado a Lázaro en la cabeza y que este tenía la llave en la boca. Así que cuando se recuperó el clérigo lo despidió de su trabajo y lo hecho de allí. 

TRATADO TERCERO 

Lázaro llegó a Toledo, un día se encontró con un escudero y al ver su vestidura, Lázaro accede sin objeción, pero, tras llegar a una casa oscura, lóbrega y triste, que es donde se aloja, se da cuenta de que en realidad se halla en la total miseria y que pretende disimular su situación. 
Para poder comer, Lázaro tuvo que mendigar, y darle parte de lo que recibía al escudero. Un día el gobierno prohibió  mendigar por las calles, y Lázaro, por suerte, consiguió comida a través de unas vecinas,  hasta que consiguió un real para mandar a Lázaro a comprar  comida al mercado. 

Más tarde los dueños de la casa del escudero vinieron a cobrar el alquiler de la casa, pero el escudero se excusó y desapareció. Lázaro se quedó una vez más sin amo. 

TRATADO CUARTO 

Las vecinas llevaron a Lázaro al Fraile de la Merced, su próximo amo. Al fraile le gustaba mucho caminar y visitar. Tanto caminaron Lázaro y el fraile que en ocho días Lázaro rompió sus zapatos. El fraile fue el primer amo en regalarle un par de zapatos, pero lázaro se cansó de seguirlo y lo abandonó. 

TRATADO QUINTO 

El quinto amo de Lázaro fue un buldero, que resulto ser un estafador pues estaba aliado con un alguacil para conseguir que la gente comprara bulas. Viendo que nadie las compraba decidieron inventarse una pelea una pelea ficticia en la cual el buldero hace creer a la gente que el alguacil no se muere gracias a Dios ya que el alguacil había comprado una bula. Después de cuatro meses y de ver de lo que su amo era capaz de hacer, decidió alejarse de él. 

TRATADO SEXTO 

Estuvo con otro amo que pintaba panderos pero lo dejó porque sufría mucho. 
Un día Lázaro entró en la Iglesia, dónde se encontró con un aguador, siendo éste su próximo amo. El aguador le dio a Lázaro un asno y cuatro cántaros de agua para ir a vender agua por la ciudad. Este fue el primer trabajo que tuvo Lázaro dónde ganaba comisiones todos los sábados. Estuvo en esas condiciones por cuatro años, y, ahorrando poco a poco, pudo comprarse su primera espada y ropa usada. Después de haber mejorado su apariencia, Lázaro le dijo a su amo que no quería seguir con el trabajo y se fue. 

TRATADO SÉPTIMO 

Después Lázaro se asentó con un alguacil pero duró muy poco con él, porque le pareció que su oficio era peligroso. Luego, consigue el oficio de pregonero de Toledo y un día el arcipreste de San Salvador le propone que se case con una criada y lázaro acepta. Vivía muy bien con su nueva esposa, en una casa al lado del arcipreste. Luego comenzaron a formarse cuentos sobre su esposa y el arcipreste. La mujer de Lázaro lloró mucho por estos cuentos, pero Lázaro la tranquilizó. El decide no hacerle caso a los cuentos para que no hubiera una intervención en su felicidad. Finalmente llegó a un período de estabilidad en su vida, y para él no había nada 

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