domingo, 26 de enero de 2014

El hombre bicentenario- Adrián Chaves Lozano Nº5 3ºA

                 El hombre Bicentenario

Autor: Isaac Aimov

Personajes:

NDR (Andrew): Es el protagonista de la historia. En una tierra en la que hay casi tantos robots como humanos, Andrew destaca por encima de todos ellos debido a su cerebro, que ha escapado de las previsiones de la Ciencia para los robots.
Familia Martin: Los Martin eran propietarios del robot Andrew y le ayudan durante generaciones a lograr su libertad­.
Bufete de abogados Feingold & Martin: Asesoran a Andrew para conseguir ante el Tribunal Mundial su libertad y Declaración de Humanidad.
Robots y Hombres Mecánicos S.A: Empresa fabricante de robots.
Comisión para la Ciencia y Tecnología: Organismo que se encarga de servir y legislar la existencia y trabajo de los robots.


                       RESUMEN

La empresa Robots y Hombres Mecánicos S.A comienza a fabricar robots en serie primeramente con funciones muy básicas, tales como realizar tareas de limpieza del hogar y de asistencia muy simple a los humanos.
Ninguno de esos robots, por principio tendrá una vida útil mas allá de veinticinco años.
Para evitar interferencias y conflictos entre robots y humanos, la Comisión para la Ciencia y Tecnología impone tres leyes principales de la robótica, que todo robot debe respetar bajo cualquier circunstancia:
1.     Un robot no debe causar daño a un ser humano ni, por inacción, permitir que un ser humano sufra daño.
2.     Un robot debe obedecer las órdenes impartidas por los seres humanos excepto cuando dichas órdenes estén reñidas con la Primera Ley
3.     Un robot debe proteger su propia existencia, mientras dicha protección no esté reñida ni con la Primera, ni con la Segunda Ley.
Los robots normalmente se alquilan a las personas que quieren disponer de sus servicios, pero la familia Martin se las arregla para poder comprar a su robot: él es NDR, pero la Niña de la familia decide llamarle Andrew. Andrew consigue ganarse el cariño de todos los miembros de la familia, no solo por el perfecto cumplimiento de todas las órdenes sino porque va dejando entrever algunas características que le hacen ser un robot muy especial y distinto de los demás:
La Señorita de la familia Martin recibe un día como regalo unos pendientes tan bonitos que la Niña de la familia le expresa a Andrew su deseo de tener algo así. Andrew confecciona un pendiente tallado en madera que despierta la admiración y el asombro de la familia Martin.
El Señor Martin prueba las habilidades de Andrew entregándole revistas de artesanía y de estilo y comprueba estupefacto que Andre es capaz de fabricar muebles y cualquier cosa que se le pida; y lo hace también que la familia Martin decide vender su trabajo y consiguen mucho dinero a cambio.

La Empresa Robots y Hombres Mecánicos S.A siente curiosidad por Andrew y quiere enviarlo de nuevo a la fábrica para desmontarlo y ver que le hace tan especial y superior al resto de los robots, pero la familia Martin se niega.
Transcurren los años y se van sucediendo las generaciones en la familia Martin, mientras Andrew consigue para él su Declaración de Libertad, pues si bien su cuerpo de metal su cerebro robótico es humano e incluso superior al humano. Con el objeto de que no surjan otros robots con un cerebro como el de Andrew, por el peligro que pudieran ocasionar en un futuro para los humanos, la empresa Robots y Hombres Mecánicos S.A decide seguir creando robots pero sin cerebro autónomo y un cerebro único, un ordenador gigantesco, que hará las veces de cerebro único para todos los robots.
Andrew decide vestirse como un humano, pero hay personas que se ríen de él y en una ocasión está a punto de ser ataco y destruido por dos malvados que intentan aprovechar contra él las leyes de la robótica, ordenándole que se desmonte a si mismo. A partir de entonces, Andrew y la familia Martin junto al bufete de abogados emprenden una lucha por reformar las leyes a fin de que ningún humano pueda ordenar la destrucción caprichosa de un robot.
Después de conseguir leyes de protección para los robots, Andrew decide que quiere parecer más humano y es restaurado de forma que se le implantan músculos y tendones.
Andrew tiene ya más de 100 años y ya ha visto morir a dos generaciones de la familia Martin. Él sabe que los humanos siguen teniendo miedo a los robots y no deja de darle vueltas a la forma de combatir ese miedo.
Andrew sabe que para ser completamente humano debe ser declarado como tal por la Comisión para la Ciencia y Tecnología.
Mientras comienza este último camino, empieza a estudiar biología como forma de averiguar como dotar de un cuerpo humano a un cerebro robótico. Crea una nueva disciplina a la que denomina robobiología gracias a la cual aparecen implantes robóticos de órganos para los humanos, lo que consigue alargar y mejorar la vida humana.
En la Comisión le advierten que ni la opinión pública ni el Tribunal Mundial van a ver con buenos ojos su petición de Declaración de Humanidad, por lo que Andrew adopta una decisión drástica:
Andrew sabe que lo que le diferencia de los humanos y del resto de los robots es su cerebro positrónico, cuyas piezas nunca han sido reemplazadas. Ya está a punto de cumplir 200 años de existencia y a los humanos, mortales, les asusta la inmortalidad de otros, por ello Andrew decide reemplazar su cerebro con neuronas humanas, lo cual provocará su muerte en un año, pero consigue conmover a la opinión pública.
El día de su bicentenario el presidente del Tribunal Mundial declara a Andrew Hombre bicentenario. Poco después, Andrew, rodeado por la presidenta de la Comisión para la Ciencia y Tecnología y de otras personas, muere feliz por haber logrado su Declaración de Humanidad y con un último pensamiento: Niña.



                                           FIN

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