miércoles, 22 de enero de 2014

El Lazarillo de Tormes- Adrián Chaves Lozano Nº5 3ºA

                        El Lazarillo de Tormes


Autor: Anónimo

Personajes:
Lázaro de Tormes: Protagonista de la novela. Representa la clase baja de la época. Es astuto y pícaro. Cambiaba de amo a menudo para conseguir unas mejores condiciones de vida. 
Tomé González: Padre de Lázaro, muerto en una lucha contra los moros.
Antona Pérez: Madre de Lázaro. Le deja en manos de su primer amo, el ciego.
Zaide: Padrastro de Lázaro.
Amos: El ciego, el clérigo, el escudero, el Fraile de la Merced, el buldero, el capellán y el alguacil.
Arcipreste de San Salvador: Hombre que manda casar a Lázaro con una de sus criadas.
Criada del arcipreste: Esposa de Lázaro al final de la historia, que hace que éste sea feliz y viva sin preocupación el resto de su vida.

La historia comienza con Lázaro siendo niño. Su sobrenombre proviene del río en el que nació, el río Tormes. Su padre, Tomé González, fue acusado de robo y enviado a luchar contra los moros.
Tras esto, él y su madre, Antona Pérez, se fueron a vivir a la ciudad, donde trabajaba cocinando y lavando la ropa de los estudiantes. Conoció a un hombre negro llamado Zaide, del que Lázaro desconfiaba. Pronto Antona y Zaide tuvieron un hijo mulato, pero la alegría duro poco porque Zaide fue acusado de robo y maltratado.
Su madre se dio cuenta de que no tenía medios para mantener a su hijo. Un día en un mesón encontró a un ciego, y pensó que Lázaro le serviría de ayuda. Le dejó a su recaudo.
El ciego le trataba muy mal, apenas le alimentaba y le pegaba. Lázaro se las ingeniaba para conseguir sobrevivir engañando al ciego. Como por ejemplo, quitándole la longaniza del pan cuando estaba distraído o abriendo un pequeño agujero en una jarra de vino para que cuando el ciego bebiese, cayese un pequeño chorro del que Lázaro se pudiese aprovechar sin que el ciego se diese cuenta. Por su egoísmo y su forma de tratar a Lázaro, éste le engañó haciendo que se diese contra una columna y se fue de él.

Lázaro se encontró con un clérigo. Aceptó el trabajo que le propuso. El clérigo era avaro y tampoco alimentaba bien a Lázaro. Guardaba sus reservas de comida en un viejo baúl. Lázaro, hambriento, engañó también a su nuevo dueño haciéndole pensar que los ratones se habían colado por un agujero del baúl y se habían comido parte del pan, cuando había sido él, que había dejado migas dispersas por el suelo para hacer creíble el engaño. Al final se enteró el clérigo de la burla, y le echó.

Lázaro marchó a Toledo, y se encontró con un escudero. Éste fue su tercer amo, y le acogió en su casa. Tenía que ir a buscar comida todos los días, pero no solo para él, sino también para su amo. Se prohibió mendigar por las calles y Lázaro vivió gracias a unas vecinas del escudero. Éste, unos días antes de que viniesen a cobrar el alquiler de su casa, desapareció. Y nunca volvió.
Las vecinas le entregaron al Fraile de la Merced. Andaba tanto el Fraile que Lázaro rompió sus primeros zapatos en ocho días. Por esto y otras razones Lázaro lo abandonó.
Por suerte, Lázaro se encontró con un buldero, que sería su próximo amo. El buldero engañaba a la gente, tratando de convencerla para que creyeran en sus ideales y para que comprasen bulas, con el objetivo de “librarse de todo pecado”. Después de cuatro meses Lázaro dejó al buldero.
Lázaro entró a una Iglesia, dónde se encontró con un capellán. El capellán le dio a Lázaro un asno y cuatro cántaros de agua para ir a vender agua por la ciudad. Lázaro estuvo contento con este amo, ya que tuvo un buen sueldo y pudo cambiar sus vestimentas, además de comprarse una espada. Cuando hubo ahorrado lo suficiente, abandonó al capellán.
Su séptimo y último amo fue un alguacil, pero se separó pronto de él porque el trabajo que se le encomendaba era muy arduo. Tras esto, consiguió un trabajo de pregonero de vinos.

Un día el arcipreste de San Salvador mandó casar a Lázaro con una criada suya. Éstos fueron muy felices juntos. Se oían rumores y burlas acerca de ellos, y Lázaro les puso remedio. De esta forma, tras mucho esfuerzo y siete amos, Lázaro fue libre y feliz. 


                             FIN

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.