martes, 21 de enero de 2014

EL LAZARILLO DE TORMES

El libro comienza con el  Lazarillo de Tormes contando la historia de su infancia. Su apellido proviene del lugar donde nació, que fue el río Tormes. A los ocho años, su padre, Tomé González, fue acusado de robo y obligado a servir a un caballero en contra de los moros. Durante esta expedición perdió su vida. Lázaro y su madre, Antona Pérez, se fueron a vivir a la ciudad donde ella le cocinaba a los estudiantes y le lavaba la ropa a los mozos de caballos del comendador de la Magdalena. Ella conoció a Zaide con el que tubo un hijo y Lázaro aceptó la relación entre ellos porque notó que él traía mejor comida a casa. En un mesón su madre conoció a un ciego, al que le pareció que Lázaro le servía como guía. Su madre le dio permiso y Lázaro partió junto al ciego. El ciego era muy astuto y, más que cualquier otro, le enseñó a Lázaro lo difícil que era la vida. El ciego apenas le daba de comer y siempre se enteraba cuando Lázaro se la estaba jugando, pero al final Lázaro se venga del ciego mandándole saltar en un lugar donde el cauce del río que van a cruzar es supuestamente muy pequeño,el ciego con plena confianza salta, llevándose un golpe contra un pilar que le deja inconsciente y Lázaro aprovecha para abandonarle. Después Lázaro se encuentra con un clérigo y acepta  el trabajo que le propuso el clérigo. A Lázaro no le fue muy bien en este trabajo, ya que el clérigo no le alimentaba decentemente y guardaba el pan y la comida en un arco y además lo tenía contado. Un día mientras que el clérigo estaba en la iglesia llamó  a la puerta un calderero al cuál Lázaro engañó para que le diera la llave del arca, así pudo comer, el clérigo pensando que eran ratones no sospecho de Lázaro. Los vecinos hablaban de que podían ser los ratones o incluso una culebra, entonces el clérigo empezó a buscar por toda la casa y  para que no le descubriera por las noches decidió dormir con la llave en la boca. Pero una noche mientras dormía comenzó a silbar al mismo tiempo en el que roncaba, entonces el clérigo lo descubrió y le dió un golpe a Lázaro. Finalmente este le hecho de casa como si pensara que Lázaro estaba endemoniado.Después 
Lázaro fue a Toledo, donde, vivió durante un tiempo de limosnas. Un día, se encontró con un escudero de muy buena apariencia, quien fue su próximo amo. Su nuevo hogar fue una casa con poco alumbrado. La casa carecía de muebles. Lázaro entonces se dio cuenta de que el escudero, aunque aparentaba ser un hombre de buena familia, en realidad era pobre. Para poder comer, Lázaro tuvo que mendigar, y darle parte de lo que recibía al escudero. Un día se prohibió el mendigar por las calles, y Lázaro, por suerte, consiguió comida a través de unas vecinas. Más tarde los dueños de la casa del escudero vinieron a cobrar el alquiler de la casa, pero el escudero desapareció y Lázaro se quedó una vez más sin amo. Las vecinas llevaron a Lázaro a dónde el Fraile de la Merced, su próximo amo. Al fraile le gustaba mucho caminar y visitar. Tanto caminaron Lázaro y el fraile que en ocho días Lázaro rompió su primer par de zapatos pero el fraile le regaló unos. Al final Lázaro se cansó de seguirlo y lo abandonó. En el tratado quinto,  Lázaro se encuentra con un buldero. El buldero engañaba, junto a un alguacil, a la gente, tratando de convencerla para que creyeran lo que decían. Por ejemplo, en los milagros. Después de cuatro meses Lázaro dejó al buldero, y siguió su camino. Una vez, Lázaro entró a una Iglesia, dónde se encontró con un capellán, siendo éste su próximo amo. El capellán le dio a Lázaro un asno y cuatro cántaros de agua para ir a vender agua por la ciudad. Este fue el primer trabajo que tuvo Lázaro dónde ganaba dinero. Estuvo en esas condiciones durante cuatro años, y, ahorrando poco a poco, pudo comprarse su primera espada y ropa usada. Después de haber mejorado Lázaro su apariencia, dejó al capellán y también dejó su oficio. Después Lázaro se asentó con un alguacil. Duró muy poco con él, porque le pareció que el oficio de su amo era peligroso. Llegó el día en el que el arcipreste de San Salvador vio a Lázaro y lo casó con una criada suya. Vivía muy bien con su nueva esposa, en una casa al lado del arcipreste. Luego comenzaron a formarse historias sobre su esposa y el arcipreste. Pero él decide no hacerle caso a los rumores para que no hubiera una intervención en su felicidad.

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