domingo, 26 de enero de 2014

ESO 3B 7 EL LAZARIELLO DE TORMES



                     EL    LAZARILLO DE TORMES
Lázaro nació a orillas del río Tormes, en la aldea de Tejares, perteneciente a Salamanca.
Huérfano de padre a los ocho años de edad, en cuanto el niño tuvo edad suficiente, su madre, agobiada por la pobreza, lo entregó a un viejo mendigo ciego para que éste lo empleara como guía. Lázaro irónicamente y con sentido del humor refiere las penas y fatigas que pasó acompañando al cruel ciego, quien se vengaba con saña de las travesuras con las que el chico pretendía engañarlo, por lo cual Lázaro debía recurrir a toda su sagacidad y astucia para burlar al suspicaz viejo.
Sin embargo, aquel mendigo le enseña los primeros pasos para defenderse en el mundo.
Cansado de pasar hambre y sufrir golpes junto al mezquino ciego, lo abandona, no sin antes cobrarse con largueza los malos tratos recibidos, haciendo que se estrelle bárbaramente contra un poste de piedra, de lo cual el viejo queda medio muerto y hendida la cabeza.
Luego entra al servicio de un clérigo, personificación de la ruindad y la avaricia, quien también lo trae muerto de hambre, fue escapar del trueno y dar en el relámpago, y de cuyas manos, al ser descubiertas sus artimañas y rapiñas para subsistir, sale el pobre Lázaro humillado y apenas vivo, medio sano, sólo por la gracia de Dios.
Pasa luego a servir a un escudero de Toledo, prototipo del hidalgo de la época, pobre a rabiar pero tan envanecido de su clase y celoso de su honor, que prefería pasar necesidades a trabajar. Si con los otros amos había sufrido hambre, con éste Lázaro ha de mendigar para obtener el sustento de ambos.
Perseguido por sus múltiples acreedores, huye el escudero y Lazarillo entra a servir a un fraile de la Merced; luego, a un desvergonzado bulero, a un capellán con quien está cuatro años y, por último, a un alguacil.
Finalmente, Lázaro se independiza y logra ser nombrado pregonero de Toledo. A través de este oficio conoce al arcipreste de San Salvador, quien lo casa con una criada suya y también su amante, según las malas lenguas, con lo cual, gracias a la demasiado sospechosa protección, dádivas y favores que el arcipreste le dispensa, Lázaro logra prosperidad y estar en la cumbre de toda buena fortuna.

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