miércoles, 26 de marzo de 2014

cartas de invierno

                                        CARTAS DE INVIERNO


Teresa recibe una carta de su hermano Xavier, en la que cuenta sus experiencias con su amigo íntimo Adrián. La carta contenía otro sobre más pequeño, que según le decía su hermano si no volvía a saber nada de él, se lo debía de entregar al inspector Sotullo. Pasaban los días y Teresa no recibía noticias de su hermano y ella que no podía esperar más, abrió el sobre. La primera nota decía que si estaban leyendo esa nota era porque le quedaban pocas horas de vida después contaba la vida de Adrián su amigo. Adrián era un famoso pintor, el y Xavier se conocían desde pequeños.Xavier empezó a contar que el y Adrián se veían todos los años en Galicia, pero que la última vez fue diferente. Xavier y Adrián estaban sentados en la terraza de un café cuando vieron un anuncio en un periódico que decía que se vendía una casa embrujada, entonces Xavier le dijo de broma a Adrián que no se atrevía a comprarla, pero Adrián se lo tomo en serio. Después Xavier tuvo que irse a Québec. Cuando Xavier volvió de Québec, pasó por la oficina de correos y se encontró con una caja muy grande llena de cartas. Xavier fue a casa y allí organizó las cartas, muchas eran de Adrián las ordeno cronológicamente y empezó a leerlos.En la primera carta Adrián contaba a Xavier que había preguntado por la casa encantada, y tenia pensado comprarla. En el siguiente sobre Adrián contó a Xavier que ya había comprado la casa, y que había ido a verla y era preciosa, que esperaba instalarse a vivir allí y que esperaba ansioso que Xavier fuera a visitarle. Otra de las cartas ya era diferente, Adrián contaba a Xavier que le llamaban por teléfono y se escuchaba un ruido extraño, y que desenchufo el teléfono e igual sonó, además le enviaban faxes todos llenos de letras desordenadas y sin sentido, incluso que los habitantes del pueblo eran muy extraños con el tema de esa casa, que él preguntaba acerca de la casa pero nadie contestaba, como si tuviesen miedo a algo. En la siguiente carta que Xavier leyó, Adria contaba que cada vez eran más las llamadas y los faxes, y que un día que recibió uno se quedo observándolo y se dio cuenta que era como una especie de sopa de letras en la cual ponía: ¡Adrián socorro!
Adrián estaba muy asustado y pensó que sería una broma de algún gracioso, pero un día recibió un fax diferente que decía: ¡socorro! ¡Arriba!
Adrián que seguía asustado así que subió al desván de la casa y vio que había un baúl, lo abrió, y dentro vio que había muchos libros y los estuvo mirando, después encima de una mesa vio uno que le llamó la atención, lo estuvo mirando, eran pinturas de algunos pintores, y había un retrato que le llamó muchísimo la atención, no era ninguna obra maestra, era una chica sentada al lado de una ventana en una habitación, con una expresión triste, pero de alguna manera capto su atención, tenia algo. Adrián lo bajo abajo para luego echarle un vistazo. Cuando ya era de noche Adrián fue a mirar el libro y se dio cuenta que el retrato había cambiado, ahora la chica estaba durmiendo, Adrián no se lo podía creer, así que fue a por su cámara de fotos y le hizo una, para comprobar si había sido su imaginación o había pasado realmente. Al día siguiente Adrián volvió a mirar el libro y vio que realmente no estaba loco, la imagen había vuelto a cambiar. Pasaron los días y Adrián cada día podía creérselo menos, pero tenia muchas fotos que lo demostraban, un día esa foto tuvo otro cambio más importante la chica de la foto esta vez estaba acurrucada en el suelo y en la pared había escrito un mensaje que decía: “socorro Adrián” Un día observando la foto se dio cuenta de que en la ventana de la imagen era el mismo que el de su casa, pero que correspondía a una parte de la casa en la que no había ninguna habitación, o eso parecía. Adrián ya no podía más así que decidió tirar el tabique para ver si había otra habitación, al tirar la pared, Adrián confirmo todas sus dudas, efectivamente allí había otra habitación, al entrar vio que no había nada en la habitación, pero si que había otra puerta, Adrián fue a abrirla, y vio que la habitación era muy pequeña y que en el centro había una trampilla, Adrián fue a abrirla pero no pudo y como era de noche decidió abrirla al día siguiente. Cuando se levantó fue a la habitación y abrió la trampilla, no había nada dentro pero hacía mucha peste, quiso entrar pero no se atrevió y decidió entrar por la tarde y por la tarde entró. En las cartas de Adrián ya no se decía nada y Xavier decidió ir a Doroña, cuando llego a la casa vio que Adrián no había mentido y que era verdad que la casa era preciosa. Xavier entro y vio que en la casa no había nadie y fue directamente a la cocina que era donde Adrián había tirado el tabique y vio que allí no había ningún agujero, pero que lo habían tapado hace poco porque el cemento aun estaba fresco. Xavier se fue a dormir, cuando de repente sonó el fax, era un extraño mensaje como los que le había contado Adrián, pero ponía otras cosas decía: ¡Xavier ayúdame! Xavier fue a ver el libro y allí estaba ese retrato, la chica estaba durmiendo. Al día siguiente Xavier volvió a mirar el libro y vio que la imagen había cambiado, Adrián tenia razón, rápidamente cogió un pico y fue a romper la pared, y entro en el cuarto, vio la trampilla y estaba abierta, Adrián tenía que estar allí cuando de repente Xavier vio una forma muy rara en la trampilla, Xavier se fue corriendo, y se encerró en su cuarto, no pudo dormir porque los ruidos no pararon en toda la noche. A la mañana siguiente Xavier decidió entrar y fue al cuarto entonces vio una nota y se puso a leerla, era de Adrián decía que se fuera que corría un gran peligro, que le dejara, que ellos tenían hambre. A Xavier no le importo y bajó, pero se llevó un montón de leña para hacer fuego, ya que el fuego lo purificaría todo. Las cartas de Xavier ya no decían nada más. Teresa muy nerviosa le llevo las cartas al inspector sotillo, y los dos se fueron a Doroña, cuando llegaron a la casa vieron que había un montón de gente y humo, la casa estaba en llamas. Cuando apagaron el fuego Teresa entro, pero no vio nada. Cuando llegaron, la casa estaba en llamas. Y en cuanto éstas se apagaron, Teresa entró, pero no vio nada. Así que, para despejarse un poco se fue a dar un paseo por la montaña, donde se encontró el libro del que hablaban las cartas de su hermano. Lo cogió, lo prendió fuego y a partir de ese momento, supo que su hermano y AdriáN ya podrían descansar en paz.


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