lunes, 31 de marzo de 2014

Don Quijote Javier Vallina 3ºb nº30

                                     Don Quijote

                                               El Comienzo

Don Quijote era un señor mayor de unos 50 años que de tanto leer libros de caballerías confundía la realidad con la ficción de estos mismos.Con su locura convence a Sancho Panza el cual va a ser su escudero.
En su primera salida llegó a una venta, que imaginó castillo. Se acercó a ella,y allí, el ventero suiguiendole la corriente, lo dejó quedarse.A Don Quijote el ventero le pareció un castellano y las mujeres que allí había doncellas.
Burlandose de él lo armaron caballero andante para lo que tuvo que velar sus armas en un patio.
Mientras que esto ocurría unos arrieros fueron a dar de beber a su recua y creyendo Don Quijote que le iban a robar defendió sus armas y les golpeó de tal forma que a uno de ellos le partió la cabeza en cuatro trozos; luego llegó otro al que también golpeó duramente.
Los compañeros de los arrieros comenzaron a tirarle piedras al hidalgo y éste, a su vez, los insultaba. El ventero,asustado,se apresuró en nombrarlo caballero andante para que abandonara la posada cuánto antes.Habiendo alcanzado su objetivo,Don Quijote siguió su camino.
Lo que le pasó a Don Quijote al salir de la Venta
Al salir de la venta, ya lejos, vio Don Quijote a un chico atado a un árbol y un hombre que le estaba pegando. Pronto supo Don Quijote que le pegaba por haber perdido una oveja. Además el chico acusó a su amo de no pagarle lo que le debía. Don Quijote enseguida dictó sentencia y le dijo al hombre que desatara al chico y le pagara lo que le debía, éste aceptó y Don Quijote se marchó creyendo que cumpliría lo acordado. Al irse, el hombre siguió azotando al chico y le dejó casi muerto; luego le dejó marchar.
Más tarde Don Quijote se encontró con unos mercaderes y se paró en frente de ellos diciéndoles: "Todo el mundo se tenga, si no confiesa que no hay en el mundo doncella más hermosa que la emperatriz de La Mancha, la sin par Dulcinea del Toboso...". Los mercaderes se negaron a hacer lo que les pedía Don Quijote y éste trató de arremeterles con su lanza pero Rocinante cayó, y en esto un mozo se le acercó y le dio tantos palos que Don Quijote no pudo tenerse en pie.
De la llegada de Don Quijote a su granja
En este capítulo se prosigue la narración de la desgracia de Don Quijote. Aqui se narra como un vecino de Don Quijote lo encuentra y lo lleva de nuevo a su granja, donde lo esperan sus amigos el barbero Nicolás y el cura Pérez , el ama y su sobrina.

Del escrutinio realizado en la Biblioteca del Hidalgo
Aqui se narra el gran escrutinio que realizaron el barbero, el cura y la sobrina de Don Quijote en su biblioteca. La destruyeron para acabar con los libros que habían provocado su locura.
Mientras tanto Don Quijote convencía a su vecino Sancho Panza para que fuera su acompañante y escudero en su segunda salida. Don Quijote le prometió a Sancho el gobierno de una ínsula como recompensa su trabajo y éste no se lo penso dos veces: se montó en su mula y salieron sin que nadie los viera.
La segunda salida de Don Quijote
Don Quijote se fue por el campo de Montiel, igual que la primera vez pero en esta ocasión acompañado por su escudero Sancho.
La Aventura de los Molinos y los Frailes
Habla de las aventuras que vivió Don Quijote, como la de los molinos: cuando iban por una sabana Don Quijote divisó a lo lejos lo que para él eran unos gigantes, que en realidad eran molinos y así se lo hizo ver Sancho; pero Don Quijote no lo escucho y se fue a todo galope contra los gigantes, y al chocar con los molinos y caer en una de las aspas le hizo pedazos la lanza y Rocinante cayó al piso.
Ya recuperados de ese incidente, más adelante vio Don Quijote a unos frailes de la orden de San Benito y a unas damas que venían en un coche por el mismo camino, más no con los frailes, sin embargo Don Quijote creyó ver a unos bandidos disfrazados que habían secuestrado a las damiselas.
Don Quijote los enfrentó y uno de ellos salió huyendo, el otro quedó tirado y Sancho se proponía a apropiarse de sus ropas cuando un mozo que con ellos estaba lo apaleo fuertemente dejándolo tirado.
La Batalla con el Vizcaíno
Cuando Don quijote fue a presentarse a las doncellas, un vizcaíno, que era su escudero, lo enfrentó diciéndole que los dejara pasar o se las vería con él, pero Don Quijote optó por pelear…
 El vizcaíno se llevó parte de la oreja de Don Quijote y éste, con gran coraje, le atinó en la almohada que usaba el vizcaíno como escudo, y en la cabeza con la espada; el vizcaíno cayó de la mula. Don Quijote perdonó su vida a cambio de que las mujeres fueran al encuentro de Dulcinea y contaran su hazaña.
Lo que sucedió a Don Quijote con unos Cabreros
Narra lo que le sucedió a Don quijote con unos cabreros, que les ofrecieron cama y comida. Se describe como eran los cabreros y cuenta cómo se encontraron las letras de una canción que canta un cabrero antes de que Don Quijote y Sancho fueran a dormirse. Además también se relata la novela de Grisóstomo y la pastora Marcela.
El encuentro de Don Quijote con un Entierro
Al anochecer, Don Quijote y Sancho vieron acercarse una multitud de enlutados portando antorchas; llevaban en una litera el cadáver de un caballero fallecido a causa de unas fiebres. Imaginando que eran fantasmas, el hidalgo y su escudero se apartaron, pero después Don Quijote se plantó ante ellos y les ordenó que se detuvieran. Luego, molesto con uno de la comitiva, arremetió contra ellos y los hizo huir a todos menos a uno que había caído bajo su mula y tenía una pierna rota. Don Quijote le exigía rendirse; y el pobre hombre, pidiendo piedad, se puso a dar explicaciones mientras Sancho se apoderaba de las provisiones que cargaba una de las mulas de los enlutados. El hidalgo y su escudero ayudaron al herido y prosiguieron su camino.
La Ganancia del Yelmo de Mambrino
Por el camino, don Quijote y Sancho vieron venir a un jinete que llevaba en la cabeza algo muy brillante y suponiendo el hidalgo que había encontrado al fin el yelmo de Mambrino se lanzó a la conquista de tan valiosa pieza.
El jinete era, en realidad, un barbero que iba a atender a sus clientes en un poblado cercano y que se cubría la cabeza con la vasija de remojar las barbas, ya que en ese momento llovía.
El barbero huyó despavorido y don Quijote se colocó la reluciente vasija a modo de yelmo; su aspecto era tan pintoresco y ridículo que provocó risa en Sancho. Este quiso quedarse con el caballo del barbero, pero sólo consiguió los aparejos.
Don Quijote liberta a muchos presos
Don Quijote y Sancho vieron a doce prisioneros encadenados que venían bajo la custodia de cuatro guardianes. El hidalgo preguntó de qué eran culpables y los reos le contestaron burlonamente que uno lo era porque se enamoró de una canasta; otro por músico; y así sucesivamente uno a uno.
Don Quijote aprovechó la ocasión para pronunciar un discurso a favor de los prisioneros y, como el comisario se negaba a dejarlos en libertad, el hidalgo arremetió contra éste. En el tumulto los prisioneros se liberaron y los guardianes tuvieron que huir.
Entonces, don Quijote mandó a los delincuentes que se presentaran ante Dulcinea a referir la hazaña, pero riñeron y éstos lo apedrearon y rompieron la vasija que llevaba por yelmo. Sancho también recibió varias pedradas y uno de ellos le quitó las ropas.
La Aventura en Sierra Morena
Esta aventura cuenta cómo le roban el burro a Sancho y cómo Don Quijote comienza a escribirle a Dulcinea sonetos, coplas y a cantarlas a modo de penitencia. Además le escribió una carta y mandó a su escudero que la llevara.
Cuando Sancho iba saliendo, el cura y el barbero lo encontraron y le preguntaron por don Quijote. Éste les contó lo de la penitencia y lo de su encargo por lo que juntos idearon un plan para sacar a don Quijote de tan disparatada situación: el cura fingió ser una doncella agraviada y pidió ayuda a don Quijote que no se negó. Como buen caballero que era comenzó enseguida la aventura con la que conseguiría liberar a la dama de su pena.De camino, pararon en una venta y se quedaron a pasar la noche allí.
Don Quijote lucha con unos odres de vino
En la venta todos los hospedados estaban en el salón conversando tranquilamente cuando, de pronto, oyeron los gritos de Sancho quien, totalmente agitado, aseguraba que su amo luchaba ferozmente contra un gigante. Pero en realidad, don Quijote soñando se había levantado de la cama y había comenzado a dar cuchilladas a unos odres de vino.
El cura y el barbero hicieron una jaula y encerraron allí a don Quijote para llevarlo de esa forma de regreso a su casa.
Al llegar al pueblo, mientras la esposa de Sancho le interrogaba agitadamente a cerca de sus aventuras, la sobrina y el ama de don Quijote acostaban a éste en su antigua cama.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.