domingo, 30 de marzo de 2014

El curioso incidente del perro a medianoche

Christopher es un niño de quince años, muy inteligente, que padece autismo y esto le hace más complicado relacionarse con los demás, no sabe interpretar expresiones faciales, se asusta fácilmente, y tiende a desconfiar mucho de los desconocidos, tiene reacciones violentas con aquellos que lo tocan, pero es un apasionado de las matemáticas y son realmente su punto fuerte. Christopher vive en Swindon con su padre.
Todo empezó cuando Christopher sale de casa a medianoche y se encuentra muerto a  Wellington, el perro de su vecina, la señora Shears. Intenta hablar con su vecina preguntando que pasado, y un policía que estaba presente agarra al chico pensando que es culpable del estado del perro. Christopher reacciona pegando al policía, no le gusta que le agarren, lo retienen en comisaría y su padre va a recogerlo. Una vez queda todo explicado, se marcha con una simple amonestación, y decide investigar quién ha matado al perro y por qué.
Al día siguiente Christopher se decide por preguntar vecino a vecino, si poseen cualquier pista sobre lo sucedido,  pero no descubre nada. Al volver a casa le cuenta a su padre su proyecto, Christopher está definitivamente obsesionado con el asesinato del perro y su padre se empieza a enfadar, está cansado de que se meta en asuntos ajenos y cosas que no le incumben, que serán causa de problemas, por ello le hace prometer a Christopher que dejará esos estúpidos juegos de detective. Al día siguiente en el colegio, estudia y repasa matemáticas, se está sacando el bachillerato. A pesar de sus manías y problemas un tanto peculiares que tiene, su cabeza es una enorme calculadora, siente la necesidad de procesar números y problemas cuando se encuentra en situaciones difíciles, ordena todo a su alrededor, todo debe llevar lógica y estar planificado, eso le hace sentirse más seguro.
Christopher no tarda mucho en desobedecer a su padre, pronto se pone a hacer preguntas sobre el perro y a interrogar a sus vecinos, pero no ha mentido a su padre prometiéndole que no jugaría a los detectives, eso es lo que él llama una mentira piadosa, porque Christopher nunca miente. Simplemente está haciendo un trabajo del colegio para lengua, consiste en escribir un libro, y escribirá la información que obtenga.
Descubre que su madre a la que Christopher da por muerta, mantenía relaciones sexuales con el señor Shears, eso es lo que intuyó él, las palabras exactas que le dijeron fueron: tu madre y él eran muy amigos, Christopher anota esto en su libro y se va a casa, ya se ha hecho tarde. Su padre encuentra por accidente el libro y Christopher y él se ven en una violenta discusión. Le había desobedecido, su padre cogió el libro y lo tiró al cubo de la basura. Christopher quiere recuperar su libro, en cuanto se queda solo, lo busca y lo encuentra junto a una pila de cartas que van dirigidas a él. No se para a pensar y coge unas cuantas, va a su habitación y se pone a leerlas. Su padre regresa a casa, y ve a su hijo con las cartas, lo primero que hace es tirarse a llorar y pedirle perdón. Su padre le había ocultado de su madre, no se había muerto de un ataque al corazón como le había dicho hace ya casi dos años, se había mudado a Londres con el señor Shears, dejando a su padre y a él tirados, su padre llorando se lo confesó todo, le dijo que su madre se había marchado con el señor Shears, que él había matado a Wellington y que lo sentía mucho, que podía confiar en él, que solo había cometido un error.
Christopher ya no se puede fiar de su padre, se escapa de casa. Va a ir con su madre, tiene muy buena memoria y sabe la dirección de las cartas, su madre estaba en Londres, solo tenía que coger el tren y marcharse, sabía que cuanto más lejos estuviera de su padre más seguro estaría. Pero la idea de marcharse solo le daba mucho miedo, nunca se había alejado del final de la calle de su casa estando solo, y ahora tenía que llegar a Londres. Se apresuró a coger el tren y marcharse de allí, tuvo que permanecer escondido mucho tiempo una vez en el tren, un policía no paraba de revolverlo todo. Sabía que su padre habría ido a comisaría y lo estarían buscando, una vez llegaron a la estación permaneció muy quieto, y en cuanto se alejó el policía, Christopher corrió tan rápido como pudo.
Por la noche al fin, se encontraba delante de la casa de su madre, y ella nada más verlo lo envolvió en sus brazos. Era verdad su madre estaba viviendo con el señor Shears. Christopher se sintió más seguro allí, pero el señor Shears no mostraba mucho agrado. Pero las cosas no acabaron ahí, fueron a peor, a la madrugada alguien aporreó la puerta, era su padre y se puso a discutir allí en la entrada, parecía que el señor Shears y su padre se iban a matar allí mismo. Y esto se continuó durante más tiempo, su padre se mostraba muy furioso, gritaba que quería ver a su hijo. Su madre reconoció que eso no podía seguir así, volvieron a Swindon y sentaron tranquilamente los tres, a su padre no paraban de caerse las lágrimas, Christopher seguía muy asustado, no pronunciaba palabra. Su madre le dijo que se calmara, que todo iba a salir bien, y que podría vivir con ella, en su casa, pero que  no podía salirse de la realidad, que tendría que pasar tiempo con su padre una vez se hubieran calmado las cosas.


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