martes, 1 de abril de 2014

Don Quijote de  la Mancha
Cuenta la historia que en un lugar de la Mancha vivía un hidalgo llamado Alonso Quijano. Poseedor de una pobre hacienda y aficionado  a la caza, se quedó loco al leer muchos libros de caballería. Tal era su adicción por los libros, que decidió convertirse en caballero andante e irse por todo el mundo en busca de aventuras. Cogió las armas de su bisabuelo, le puso nombre a su  caballo "Rocinante", a él mismo "Don Quijote de la Mancha" y a su amada "Dulcinea del Toboso" que era una vecina cuyo nombre verdadero era Aldonza Lorenzo, a la cual se imagina como una princesa y a la que le dedica todas sus batallas, sólo le faltaba que alguien le nombrase caballero, que fue su primera aventura. En la que llegó a una venta, que imaginó que era un castillo y pidió a un ventero que se estaba riendo de él que le armase caballero. Por el camino se encuentra a un labrador azotando a un niño e intenta defenderlo pero al irse el joven recibe una paliza mayor. El Quijote, se aleja, y ve acercarse a unos mercaderes, y les dice que alaben a su señora, Dulcinea del Toboso, y ellos se ríen de él haciéndole burlas. Él dice que tiene que vengar el honor de su señora, y arremete contra ellos, con tal fuerza, que su caballo, Rocinante se queda sin salida, y tropieza en plena carrera, y se cae, el Quijote se queda tendido en el suelo, y es el motivo de burla de todos. Ellos se empiezan a reír, y le dan unos palos impresionantes, y se apartan dejándolo casi muerto. Poco después pasa por ahí un vecino del Quijote, y le lleva a casa.  Cuando llegan a su pueblo, ven que en su casa están los amigos del Quijote, entre los que hay un cura, y con ellos está la sobrina y el ama del Quijote. Entran y le curan, el ama, la sobrina y el cura; luego, ellos se van a tirar los libros que le han causado la perdida del juicio, y los queman.
Cuando el Quijote se despierta, ve que no están los libros,  se va a dar una vuelta por el pueblo, cuando recuerda que un caballero debe llevar, consigo, un escudero, entonces va a ver a un vecino, llamado Sancho Panza, el que creyéndose que Don Quijote le iba a dar muchas riquezas se van con él y se caba volviendo tan loco como Don Quijote. Cuando van por el campo de Montiel se encuentran con unos molinos de viento y Don Quijote piensa que son unos gigantes y los ataca quedando herido.
 Tiempo después unos cabreros les ofrecieron cama y comida. Al anochecer, Don Quijote y Sancho vieron acercarse una multitud con antorchas; llevaban en una litera el cadáver de un caballero muerto. Don Quijote les ordenó que se detuvieran, arremetió contra ellos y los hizo huir a todos menos a uno, el pobre hombre, pidiendo piedad, se puso a dar explicaciones mientras Sancho se apoderaba de las provisiones. También tuvo otras aventuras como cuando atacó a un rebaño de ovejas pensando que era un ejército, cuando, don Quijote y Sancho vieron venir a un jinete que llevaba en la cabeza algo muy brillante y creyeron que habían encontrado el yelmo de Mambrino fue a conseguirlo. El jinete era, en realidad, un barbero que se cubría la cabeza con la vasija de remojar las barbas, ya que en ese momento llovía. El barbero huyó y Don Quijote se colocó la vasija como yelmo.  Otra de sus aventuras fue cuando Don Quijote y Sancho vieron a doce prisioneros encadenados que venían bajo la custodia de cuatro guardianes. Preguntaron que de qué eran culpables y los presos se rieron de ellos, como el comisario se negaba en dejar en libertad a los presos, Don Quijote le atacó y los prisioneros aprovecharon para huir. Finalmente Don Quijote escribió una carta y mandó a Sancho que la llevara a su amada Dulcinea del Toboso. En dos ocasiones le fuerón a buscar para que se le quitara la locura pero no lo consiguieron. Comenzó de nuevo con sus aventuras, fueron a una venta en la que todos estaban tranquilamente cuando oyeron los gritos de Sancho que aseguraba que su amo luchaba ferozmente contra un gigante. Pero en realidad Don Quijote estaba soñando y se había levantado de la cama y había comenzado a dar cuchilladas a unos odres de vino. El cura y el barbero hicieron una jaula y encerraron allí a don Quijote para llevarlo de nuevo a su casa.

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.