lunes, 12 de mayo de 2014

EL SÍ DE LAS NIÑAS

RESUMEN DE LA OBRA POR ACTOS :

ACTO 1 

Este primer acto trata de que Don Diego, de acuerdo con Doña Irene (madre de Doña Francisca) han concertado el matrimonio de Don Diego con Doña Francisca, sin consultar para nada la voluntad de la niña, a quien la madre arranca el “sí” de un modo violento sabiendo que la niña siempre la obedece por encima de todo. Pero Doña Irene está enamorada del sobrino de Don Diego, al que conoce por Don Félix, llamado realmente Don Carlos, sin saber esto Doña Francisca. 

En este acto se observa que ha servido al autor para plantear el enredo: Doña Paquita ama a otro hombre, un tal Don Félix, que le va a salvar del matrimonio con Don Diego. Con este pequeño relato de como está la situación, comienza a palparse la intriga y la emoción que caracteriza este acto. 

ACTO 2 

Doña Francisca se encuentra nerviosa y presionada por su madre, en una conversación en la que aparece Don Diego preguntando por el amor de la pareja queriendo saber si el amor era verdadero y si la relación llevaba buen camino, pero Doña Irene no le deja contestar y prácticamente le obliga a responder que todo va bien, sin tener en cuenta los sentimientos de su hija. Más tarde Don Carlos le declara su más sincero amor y se dirigen rápidamente a cenar. 

En la cena, Simón (criado de Don Diego) se encuentra a Don Carlos y a Calamocha (criado de éste) preguntándoles que qué hacían en el mismo hostal. 


Después tras hablar el tío y el sobrino, Carlos se ve obligado a marchar a Zaragoza o a pasar la noche fuera de la ciudad. Todo esto origina el enfado de Doña Francisca quien acude al cuarto de Don Carlos y ve que no está. 

Este final triste y preocupante contrasta vivamente con el esperanzador y alegre del del Acto I y consigue dejar en suspense la atención del espectador que ve deshechas las posibilidades de que se reunan los amantes. 

ACTO 3 

Doña Francisca se muestra resuelta al no ceder ni a ruegos ni a amenazas cuando llegue el momento de pronunciar el “si”definitivo; pero los dos enamorados se encuentran perdidos al enterarse Don Carlos de que su rival es Don Diego, su tío y bienhechor. La amorosa pareja renuncia a su felicidad, resignándose a su triste suerte; pero Don Diego, enterado del sacrificio que se habían impuesto, desiste de sus propósitos y convence a Doña Irene de que debe casar a su hija con Don Carlos, no sin que la testaruda señora proteste de que la muchacha sea capaz de querer a otro hombre que no sea designado por ella. 


Así termina el acto III y la obra entera. El acto está montado en torno a la figura de Don Diego que pasa de ser amante correspondido a burlado, y posteriormente a ser juez y abogado de los jóvenes y de la sociedad en general. Final edificante, con arrodillamientos, lágrimas y perdon, que deja un sabor melancólico por la abnegada renuncia de Don Diego, que a costa de sacrificarse personalmente permite la felicidad de la pareja.

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